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Un hombre marcado por un nombre

Un hombre marcado por un nombre

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Fulgencio Fernández | 04/01/2019 A A
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Un hombre marcado por un nombre
Obituario Pablo González Díez falleció este jueves en México. Sobrino de Pablo Díez, creador del imperio Coronita, supo mantener los negocios de su tío y la vinculación con León
Unir los nombres de «don Pablo, Vegaquemada y México...» da como resultado inevitable e ineludible la figura de Pablo Díez y un apellido, el imperio Coronita.
Un miembro de la segunda generación de este imperio acaba de fallecer en México, Pablo González Díez. Así lo explicaba un escueto comunicado: «En el día de ayer, 02-01-2019, en México DF, nos ha dejado uno de nuestros Presidentes Honoríficos, D. Pablo González Díez. Alma mater junto a su hermano D. Cesáreo González Díez de nuestra Fundación CEPA. D.E.P». uno de los tres sobrinos carnales del ya citado y a quien también se puede acceder por los mismos caminos que a su tío: el mismo nombre, Vegaquemada, México y León pues aunque el corazón de sus negocios seguía estando en México como es tradición en muchos indianos no le volvió la mirada a su tierra, más bien lo contrario, y ahora mismo se puede hablar de las huellas leonesas del fallecido en diversos campos englobados bajo el paraguas de la Fundación Cepa, de la que es fundador y presidente honorario junto a su hermano Cesáreo (Cesáreo y Pablo): con sus fondos se está restaurando el rosetón de la Catedral de León; con su ayuda desinteresada pudieron un buen número de universitarios leoneses seguir sus estudios cuando el coste de las matrículas los iba a lanzar fuera de las aulas —por más que la noticia tuviera muy poca trascendencia—, la misma fundación está detrás de una residencia de ancianos en Vegaquemada o más recientemente se ha creado una empresa de fabricación de pellets que ya es líder en el sector, Biovegamasa o son frecuentes sus valiosas ayudas a la asociación Autismo León, con la que tiene gran cercanía la esposa de Cesáreo González.

Baste decir como resumen de la sociedad de estos dos hermanos, por aquello de que todo se entiende mejor con cifras, que en el año 2013 la famosa y repetida lista Forbes calculaba la fortuna de Cesáreo y Pablo González Díez en 916 y 648 millones de dólares, lo que les llevaba directamente a formar parte de sus famosas listas de los más ricos del mundo.

Era uno de los tres sobrinos varones de Pablo Díez, el fundador de Coronita, ‘imperio’ al que se incorporó joven  Pero para acercarnos a la biografía de Pablo González Díez, el ahora fallecido es preciso viajar antes a la del otro Pablo, el creador del imperio, Pablo Díez, de quien heredó el nombre, se encontró muy joven en una empresa puntera y de quien no olvidó ese espíritu indiano y leonés de hacer obras sociales y culturales en su pueblo —Vegaquemada— y en su provincia —León—. Algunas de ellas ya han quedado apuntadas.

González Díez, hijo de una hermana de Pablo Díez, se formó en España como Perito Mercantil para, una vez finalizados sus estudios, emigrar a México para incorporarse a la Cervecería Modelo, concretamente en el área de Ventas y distribución. Ahí está la gran diferencia entre los dos ‘pablos’, que uno fue a «hacer las américas» y el segundo se incorporó a unas américas ya hechas. En la biografía de Pablo Díez siempre se recuerda que se nació en Vegaquemada (1884) y se quedó huérfano con tan solo tres años. «Su infancia fue la historia de la misérrima España rural de la época. Las labores del campo, el calor de la iglesia y las patatas cocidas de cada día eran todos sus recuerdos de aquel pueblo». Estas líneas ya marcan parte de su carácter: muy religioso y muy ligado a Vegaquemada.

En el año 2013 la revista Forbes incluía a los hermanos Cesáreo y Pablo González en la lista de los más ricos  En el siguiente paso aparecen los Dominicos, según recoge su biografía oficial. Con 12 años ya se fue a Boñar para estudiar Latín y Humanidades con el dómine Gabino Sierra y dos años más tarde, «siendo todavía niño, los padres dominicos se hicieron cargo de su educación y de su sustento. Por entonces, sólo tenía dos ocupaciones: estudiar latín y humanidades, preparándose para la vida religiosa. A los 16 años Pablo era ya Fray Pablo. Cuatro años de oraciones en el monasterio de Corias fueron alimento suficiente para el espíritu; entonces, decidió embarcarse a la aventura del Nuevo Mundo. Aunque antes de emprender el viaje visitó por última vez a la Virgen del Camino para pedirle protección y prometerle recompensa en cuanto la fortuna le sonriera». Añaden algunas biografías que incluso la congregación le dejó dinero para poder llegar a México y dar los primeros pasos allí.

De la fortuna que hizo, del imperio que levantó ya se ha dicho mucho. Y a ese «gran buque» se subió Pablo González Díez. El fundador del Grupo Modelo no tenía hijos y se fueron sumando los tres sobrinos varones —Luis, Cesáreo y Pablo— y también un sobrino político —Antonino Fernández— casado con Cinia González, cabeza de la «rama de Cerezales» de los herederos y fallecido en el verano de 2016.

De los tres hermanos citados ya solo queda vivo Cesáreo y una de las hermanas, Pauli; han fallecido otras tres, la citada Cinia, Tella y Sari. Siete en total.

A través de Cepa financia la restauración del rosetón de la Catedral, el geriátrico de Vegaquemada o la empresa Biovegamasa  Pablo González Díez llegó a México después de cursar sus estudios de Perito Mercantil y se sumó a las empresas de su tío y tocayo. De sus pasos en este país da cuenta su biografía oficial, que cuenta cómo su tío Pablo Díez le incorporó a la división de Empaques de la Cervecería Modelo junto con su hermano Luis. «Con el tiempo los dos hermanos adquirieron la mayoría de la empresa de empaque y lograron posicionar la misma como una de las primeras en el continente americano, posición y reconocimiento que tienen hasta la fecha».

Del fallecido se dice que era el de carácter más abierto y capacidad de relacionarse y ampliar fronteras a sus negocios. También es conocida su pasión por el fútbol, que canalizó fundando un equipo junto a un grupo de amigos y allegados. Se llamaba, cómo no, el Atlético Español, que jugaba en la primera división mejicana. Con el tiempo se vinculó a otra franquicia en primera división, en este caso un club más conocido, el Celaya, que tuvo fama en España cuando ficharon en 1995 a un jugador que era una estrella aquí, el gran Emilio Butragueño, uno de los jugadores más elegantes que piso un campo de fútbol.

Al morir, Pablo González Díez era presidente vitalicio de Grupo Gondi S.A. de CV empresa de la que fue cofundador y hoy principal accionista y que engloba un número importante de empresas todas ellas dedicadas a los temas de empaques y estampado. También el fallecido, como otros muchos miembros de la familia, mantenía frecuente contacto con España, con León y, sobre todo, Vegaquemada, aunque la muerte le llegó en México.
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