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Un ángel conduce un alma por las regiones infernales. El Bosco (estilo de)

Un ángel conduce un alma por las regiones infernales. El Bosco (estilo de)

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Siglo XVI.  Óleo sobre tabla. 35 x 78 cm Ampliar imagen Siglo XVI. Óleo sobre tabla. 35 x 78 cm
Miguel Soto | 29/08/2019 A A
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Un ángel conduce un alma por las regiones infernales. El Bosco (estilo de)
200 años del Museo del Prado Por Miguel Soto
La autoridad dice que es una obra que copia con mala calidad el estilo de El Bosco. También sucedáneos tienen en el Prado. Este es un nocturno que se apoya en la luz de unos incendios (mucho menos inocentes que las hogueras de San Juan para las que tantos han guindado leña a los pringados del barrio de al lado) con el fin de alumbrar la escena dándole algo de verosimilitud. Exactamente lo mismo que en el episodio batallesco de ‘La Larga Noche’ y justo lo contrario de cuando en los telefilmes te ponen una escena exterior/noche y la ves como si estuviese iluminada por el plafón de la cocina. Siempre han supuesto un reto los nocturnos.

Aquí vemos, como en las pinturas de El Bosco, monstruos volando y, como en las de Brueghel, seres bizarros en tierra. Un poco rollo ‘Cantos de Maldoror’ y también rollo alegoría moral. Muy divertidas estas, incluso las de Baltasar Gracián. Y las bacanales y los castigos a los viciosos siempre son de agradecer, o eso pensamos los envidiosos.

El Bosco es el autor al que se dedicó la exposición temporal más vista de la historia del Museo del Prado. Estas suelen ser un éxito garantizado y seguro que muchos de ustedes han presenciado las mismas que yo en los últimos años: la de El Bosco, la de Bacon, la de Turner. Lo que seguro que no saben es lo que tienen todas en común. Que muchos de los cuadros de estos autores contienen colores rojos, rosas y naranjas. Sí, yo por toda teoría estética afirmo que esos colores cálidos son lo que conquista al espectador. Por eso nos pirramos por el algodón de azúcar, nos emocionamos con las hojas de los arces de La Granja en otoño y nos pone la piel de gallina la piel de cerdo, o sea, el torrezno.
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