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Turistas sin GPS

Turistas sin GPS

OPINIóN IR

06/09/2021 A A
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Turistas sin GPS
Si la cosa sigue así, me veo en unas semanas saliendo de casa con unas cuartillas en las mangas de la camisa como las estampitas que llevaban los papones, pero con iglesias en el anverso e indicaciones para llegar a ellas en el reverso. Es por una cuestión de tiempo. Sin ser un pesado, uno tampoco se distingue por su puntualidad inglesa. Trato de ajustar los tiempos, pero del coronavirus a esta parte tengo que contar con tres o cuatro minutos extra para atender en Puerta Moneda o frente a la Iglesia del Mercado a los turistas que, con el plano en la mano, dan vueltas sobre su eje cual brújula desatada en busca de la dirección correcta. Yo no puedo evitar poner fin al giro de estos improvisados trompos que vienen a disfrutar del Barrio Húmedo. Además, les agradezco el espíritu explorador que desprenden con su mapa y gesto haciendo visera con la mano para que no les deslumbre el sol en busca de torres que le sirva de referencia. Yo formo parte de esa resistencia obstinada contra los GPS y no puedo por menos que asistir a los otros miembros de este movimiento, que acaba por consumir la paciencia de los acompañantes, que no ven tan divertido dar un rodeo de un cuarto de hora para llegar al restaurante. Con esta predisposición, no puedo evitar establecer contacto visual con ese Indiana Jones de Jaén para quien, discúlpenme, la Catedral se ha convertido desde hace diez minutos en el templo maldito. Entonces me veo en su mirada como el rescatador que les tira el cabo para izarlos del pozo de la desorientación —ahí es nada la fantasía— y antes de me quiera dar cuenta ya les estoy diciendo por aquí, por allá, por acá. La historia se complica un poco más cuando no hablan castellano, nada que no se pueda arreglar con un boli y un poco de mímica, también algo de mimo. Precisamente, esto es lo que podría solucionar con las estampitas, que encima les quedarían de recuerdo de su gimkana urbana. Ya solo me falta encontrar el patrocinador, ese por cuya puerta pasan todos los itinerarios posibles.

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