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Trapiello o "el amor que en vida no te dije"

Trapiello o "el amor que en vida no te dije"

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Fulgencio Fernández | 24/10/2021 A A
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Trapiello o "el amor que en vida no te dije"
LNC Domingo Otro de los poetas leoneses cuya biografía paterna sigue el estudio de Jurado Morales es Andrés Trapiello, cuyo padre en algún momento de la guerra coincidió con el de Llamazares
Otro de los poetas leoneses cuya biografía paterna sigue el estudio de Jurado Morales es Andrés Trapiello, cuyo padre en algún momento de la guerra coincidió con el de Llamazares. «Nemesio Alonso coincide en varias campañas de guerra con Porfirio García García, leonés como él, padre de Andrés Trapiello y efectivo de la 2.ª Bandera de Falange de León».

Abre el estudio el catedrático con el poema ‘Retrato  de mi padre’ basado en una vieja fotografía, para ‘saltar’ después a otro escrito casi tres décadas más tarde cuando ya hacía veinte años que había fallecido su padre. Escrito en ‘dos planos’, en el presente y en la guerra civil, sirve al escritor para proclamar el amor que el hijo siente por su progenitor. «Tus diecinueve años, / ¿no iban a estar pensando / en todos los abrazos que atrás dejaron rotos? / Y pues sé que la luna no ha mentido jamás, / la imagino diciéndote, / a ti, carne de bala: / ‘Sólo presente tienes. / Esta luz que derramo como una droga mágica / entre los solitarios, / el montaraz perfume, madreselvas, tomillos, / el lamento del búho / y el canto de los grillos, / es más de lo que pueda darte ningún ejército».

La relación entre ellos pudo seguirla además a través de numerosos artículos de prensa para conocer a quien define como «el hombre de campo que regentó una tienda de ultramarinos».

Como se ha apuntado Porfirio García hace la guerra en el bando nacional. «Se alista cuando tiene diecinueve años y ‘estatura 1560, frente recta ojos castaños pelo ídem moreno, según consta en su Tarjeta Provisional de Identidad, en la que adjunta una foto con camisa azul y boina ladeada hacia la izquierda. Pequeño de estatura, pero enjuto, todo nervio y músculo, vivo, osado, impulsivo, dicharachero, vital, alegre y decidido», en descripción de su hijo Luis. Es uno de los voluntarios que se apunta a la partida y, luego, a la milicia que se crea a raíz del 18 de julio de 1936 en León y que se enrola el 12 de noviembre en las fuerzas regulares acantonadas en el cuartel de San Marcos. Es el comienzo para un joven creyente, que lee los devocionarios militares y del requeté y que se siente protegido durante los años de la guerra por un pequeño crucifijo, entregado por la mayor de sus hermanas, y por la medalla de La Virgen del Camino y un escapulario del Carmen, dados por su madre».

La memoria de la guerra estaba tan presente en la vida de Andrés Trapiello que el escritor confiesa una anécdota que lo ilustra bien. «Recuerdo que cuando Miriam, mi mujer, me preguntó, al empezar a salir juntos, por qué quería ser escritor, le dije que porque deseaba escribir una novela sobre la Guerra Civil. Y era cierto, aunque ahora pueda parecer muy literario, muy colocado».

En el caso de Trapiello hace una exhaustivo recorrido por todos los escenarios de la guerra en los que participó, también aborda los ‘enfrentamientos’ ideológicos ya que el escritor militó en partidos que hoy definiríamos de extrema izquierda pero... «Con los años, cobré por él mucho afecto y una gran admiración, igual que por mi madre. Me digo: sacaron adelante nueve hijos, y en qué condiciones, con cuántos sacrificios».

Una admiración del hijo que llegó con el tiempo y que protagoniza el siguiente epígrafe de su capítulo: «El amor que en vida no te dije».
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