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Trabajar a pérdidas

Trabajar a pérdidas

OPINIóN IR

05/04/2022 A A
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Trabajar a pérdidas
Al peronismo no le interesa nada más que manejar monopolios, subvenciones, autoritarismo ejecutivo, sindicalismo controlado, masas ideologizadas, miopía política, sectarismo y, lo más importante de todo, tener a buen recaudo el dinero público y si puede el dinero de los demás. Naturalmente, los buenos peronistas antes de adoptar estas normas de política decadente, ya se han procurado mantener abiertas las vías que drenen sus posibles beneficios, así como el escape oportuno, para lo que previamente han asegurado, como es obvio, las llaves de los organismos que regulan las malas prácticas y la de aquellos que pueden revisar conductas raras y actuaciones dudosas con la gestión del dinero de todos, ese que algunos avispados políticos dicen que «el dinero no es de nadie», mientras se oye una gran carcajada nacional. Para ello se valen de un inmenso narcótico como es el riego de «dinero de nadie» por aquellos lugares que pueden contribuir a bajar la cultura y la información, así como adormeciendo los movimientos sindicales.

Decimos peronismo que es lo que más se extendió en un momento determinado de nuestra sociedad, y que muchos jóvenes ni conocen, bueno, algunos no conocen ni lo que les está pasando por delante de sus propias narices en el momento actual. Decíamos que ese peronismo es la traducción de un autoritarismo que se está extendiendo por el mundo usando las armas de la tecnología, el bienestar, el globalismo, el buenismo, la matraca ambientalista, la falsa creencia de que la evolución social del individuo se va a cambiar a golpe de decretos y de imposición, en muchos casos pasándose por el arco de triunfo las normas democráticas, por ejemplo, de aplicárselo a la oposición y a los parlamentos, la manipulación de la información que origina confusión y la mentira que lo envilece todo.

Tan grave es el momento, que los Gobiernos adoptan planes sin mirarse al espejo antes, no se dan cuenta que representan al pueblo que los han elegido y, una vez que pisan la moqueta mullida de sus ministerios y palacetes, adoptan la postura de los tiranuelos, se niegan a recibir a las personas que tienen problemas, les fríen a impuestos para recaudar y así regar de dádivas a los que les ríen las gracietas y asienten a todas sus propuestas como marionetas, incluso llegan a dejar a la gente trabajadora y autónoma al pie de los caballos cuando agotados por las circunstancias de la crisis aumentan los precios, disminuyen las ganancias y a los autónomos, que sacan las castañas del fuego a los grandes distribuidores y se llevan la tajada grande, se les exige «trabajar a pérdidas».

Imaginémonos a los señores del Ibex, a los grandes inversionistas, a los que manejan los hilos ocultos del entramado social y político, a los gobiernos, a los políticos, a los señoritos del postureo diario y a los que pelotean exigirles que trabajen a pérdidas. Los transportistas, agricultores, ganaderos, pescadores, pequeños comercios y muchos autónomos que dan trabajo y mueven la economía no pueden trabajar a pérdidas y los gobiernos que favorecen a los que se quedan con la parte del león en ese entramado que va de la producción y elaboración a la entrega del producto se le debería haber regulado hace mucho tiempo sus márgenes para que no se rompa la cuerda siempre por el mismo lugar que es el más débil.

En un momento de soporización y anestesia social producida por esas líneas maestras que marcan grupos extraños de presión ideológica y social, traducidas en actuaciones que se dicen socialistas y de distribución igualitaria, no hay nada más antisocial que provocar la pobreza de muchos que exponen sus bienes para crear proyectos que contribuyen al avance de la sociedad y de la nación.

Creemos que todas las tendencias políticas deberían sentarse durante un tiempo a reflexionar, obtener conclusiones y revitalizar sus métodos de trabajo y tendencias para conseguir así una sociedad revitalizada y que luche por una serie de valores que se están perdiendo como consecuencia de conseguir metas rápidas en asuntos que sólo la convivencia y el trabajo en común pueden conseguir. El desprecio al contrario, el derroche de dinero público y la ausencia de líderes y próceres, así como un déficit de pensadores de prestigio, no auguran un horizonte pleno de aciertos, al contrario, solamente se producirá un retroceso y enfrentamientos innecesarios por tener los peores gestores en un momento trascendental.

¡Ah! Y un grito permanente a partir de ahora : ¡La Filosofía al poder!.
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