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Trabajadores de Urgencias denuncian la dejadez de la Gerencia con este servicio

Trabajadores de Urgencias denuncian la dejadez de la Gerencia con este servicio

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Imagen de archivo del hospital del Bierzo. | ICAL Ampliar imagen Imagen de archivo del hospital del Bierzo. | ICAL
Mar Iglesias | 11/05/2019 A A
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Trabajadores de Urgencias denuncian la dejadez de la Gerencia con este servicio
Sanidad Aseguran que se les ha dejado solos en la toma de decisiones y que este departamento de emergencias no funciona 24 horas
Los trabajadores del Servicio de Urgencias-Emergencias del Hospital del Bierzo critican la dejadez de la Gerencia con su servicio, que no les ha escuchado «el único contacto que ha tenido con las urgencias es saber que ocupamos físicamente el mismo edificio. A pesar del continuo asesoramiento e información aportada por los dirigentes de urgencias, éstas no han sido escuchadas ni tenidas en cuenta en ningún momento», lamentan. Consideran importante que se escuche «a los que saben de lo que hablan, realizar educación sanitaria de la sociedad y de los profesionales y no hacer números detrás de una mesa para cuadrar unas cuentas , que han desajustado un montón de factores, a los que curiosamente no se quieren poner solución».

Es una de las críticas que apuntan en un servicio del que destacan la buena organización con circuitos de resolución cortos, acceso adecuado a consultas de medicina especializada, «con una calidad asistencial bastante buena». Pero, apuntan que, al lado de esos beneficios están los problemas que afrontan a diario y que se basan en «una inmensa sobrecarga de trabajo en el área mal llamada ‘de Observación’, por multitud de pacientes ya ingresados, pendientes de subir a planta, a veces durante días, con los que se sobrecarga el Servicio de Urgencias sin pertenecer ya al mismo».

Eso hace que parte del personal especialista de fuera de este servicio intente tomar decisiones que atañen únicamente a urgencias «y deberían saber que ellos solo son una pieza más de todo el arsenal diagnostico-terapéutico, del que dispone el personal de urgencias- emergencias para realizar su trabajo», apuntan. Eso conlleva a que se masifique el Sistema Sanitario a nivel de Atención Primaria, con múltiples consultas sin relevancia clínica «que no hace muchos años eran resueltas de forma satisfactoria por el sentido común de las abuelas». Esta masificación, el desconocimiento de los circuitos asistenciales por parte del personal de Atención Primaria y la dependencia del «especialista» que tiene la sociedad, facilita que en multitud de casos, dicho personal no realice bien su trabajo, aumentando las derivaciones al Servicio de Urgencias, afean.

Son críticos también con las maneras en la que se está compartiendo el servicio sanitario, tanto por parte de los profesionales como de los pacientes en ocasiones. Hablan de «un consumismo-exigencia por parte del paciente que tiene acceso a mucha información, pero que generalmente no sabe gestionar, fomentado por una negación absoluta en asumir responsabilidades por la gran mayoría de la sociedad». Por otro lado, los profesionales realizan un «exceso de pruebas diagnósticas, que no asumen el orientar, informar, ayudar y dar apoyo y dignidad al final de múltiples patologías terminales o sin solución en el momento actual».

Y por parte de los gestores, se ofrece cercanía de un sistema «con gran desconocimiento del mismo por parte de ellos, y la consiguiente respuesta de la administración, el cliente siempre tiene la razón». Estiran el panorama que dibujan a los temas legales «el profesional siente una presión muy fuerte debido a que todos somos culpables de mala praxis hasta que se demuestre nuestra inocencia. Esto ocasiona una medicina defensiva, con el consiguiente aumento del gasto sanitario, y el mal aprendizaje de los nuevos profesionales sanitarios».

Los medios de comunicación, apuntan, contribuyen a hacer «juicios paralelos» y levantar un ímpetu de sensacionalismo alrededor de los casos sanitarios que no benefician al paciente.

Objetivamente, además, la foto fija es la de una población envejecida «en la provincia de León el 30% son jubilados, muy por encima de Valladolid, Burgos o Salamanca, con el consiguiente aumento de patología crónica, provocando esto que los hospitales de agudos pasen a ser de crónicos, limitando, de esta manera, la función de un hospital de agudos (diagnóstico y tratamiento rápido en patología vital y reducción de lista de espera quirúrgica)».

Critican que en la Comunidad Autónoma se hayan dimensionado los Servicios Hospitalarios, «creando unas plantillas orgánicas adecuadas más o menos al tamaño de los Centros Sanitarios, según la población de su área asistencial». En esta planificación de plantillas, apuntan los profesionales «no se tiene en cuenta el personal en formación que realiza una labor asistencial a precio de saldo ( formados por los profesionales de estos servicios de forma gratuita)». En los hospitales pequeños o comarcales, el volumen del personal en formación es mínimo, por lo que la carga asistencial para el personal de las plantillas es mayor.

Servicio de urgencias ‘sin noches’


El Hospital del Bierzo es el sexto de la comunidad en volumen de trabajo y, aunque las dimensiones de las plantillas son similares en todos los hospitales, la carga asistencial, resuelta por el personal en formación, y «que es fundamental en los hospitales grandes, tiene muchos menos efectivos y repercusión en hospitales como éste, con la consiguiente sobrecarga del personal de los servicios», dicen.

Abundan otro dato curioso y que solo ocurre en el centro berciano «que las urgencias tienen horario, no son de 24 horas», durante la noche el único personal que funciona con normalidad es el del servicio de Urgencias, laboratorio y radiología simple. El resto del hospital está paralizado, «impidiendo que suban los ingresos, no realizando determinadas pruebas complementarias, sobrecargando nuestro servicio».

Lamentan que su preocupación se recluya a su departamento y no al resto de servicios «parece que les da igual», dicen, aunque el trabajo sea finalmente conjunto.
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