Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
Todos los sueños no son iguales

Todos los sueños no son iguales

A LA CONTRA IR

Ampliar imagen
| 07/05/2019 A A
Imprimir
Todos los sueños no son iguales
En cualquier pared, en cualquier bar, en el tablón de anuncios del colegio... aparecen por estas fechas convocatorias para que los niños se incorporen a equipos de fútbol, a la cantera de grandes clubes o, cuando menos, de sonoros y reconocibles nombres.

Y el niño, con los sueños intactos, con los contratiempos sin estrenar, convence al débil de la historia –el abuelo– para apuntarse. Y se apuntan, acuden de la mano a las oficinas del club, caminan hacia ellas hablando de sueños en los que el chaval habla y no calla, viéndose rematando con una chilena imposible, parando balones que caminaban justos hacia la escuadra, rematando casi desde el cielo, marcando a lo Panenka...

Y el abuelo le dice que sí. El abuelo siempre dice que sí y sonríe para sus adentros, incluso cree que son posibles esos sueños imposibles de los que le habla por el camino.

Y cuando empiezan los entrenamientos ya son, muchas veces, los padres y madres los que les acompañan al estadio, los que de repente saben de fútbol y tácticas, los que se suben al carro de los sueños.

Pero no todos los sueños son iguales. El niño sueña con sueños. El padre sueña con fichas y contratos. El niño cree ser Casillas o Iniesta, el padre cree tener en casa a Casillas o Iniesta. No es lo mismo ser que tener.

No hagas que el entrenador sueñe con entrenar a un equipo de huérfanos, deja que los sueños cojan sus propios caminos.
Volver arriba
Newsletter