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"Todo lo que olía a minero era carne de persecución"

"Todo lo que olía a minero era carne de persecución"

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El historiador Secundino Serrano. | ICAL Ampliar imagen El historiador Secundino Serrano. | ICAL
Fulgencio Fernández | 29/09/2018 A A
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"Todo lo que olía a minero era carne de persecución"
Historia La mina y la guerrilla antifranquista llevaron caminos paralelos en la posguerra española, la mina nutrió a las partidas de maquis. De esta estrecha relación habla Secundino Serrano en la tarde de este sábado en el MSM, que este domingo organiza una ruta a las cuevas del maquis de Vozmediano
"Todo lo que olía a minero era carne de persecución, de cárcel y, en muchos casos, de acabar paseado". Es una frase que Secundino Serrano ha sacado de las memorias de un antiguo maquis de la zona de Sabero y que ha hecho suya pues cree que define perfectamente lo que ocurrió en la guerra y la posguerra con los maquis o los del monte en las comarcas de la montaña leonesa y el Bierzo.

De esa relación entre mina y montaña hablará esta tarde (a las 18 horas)Secundino Serrano en la conferencia que pronunciará en el propio Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero (MSM) con el título ‘Los mineros en el maquis leonés’, analizando el papel que ejercieron los mineros en la defensa por la libertad y como complemento a otra actividad del MSM, que es la lectura recomendada del libro ‘Maquis’, del citado Serrano, como Libro del mes.

Señala este historiador leonés, experto en la guerrilla antifranquista a la que dedicó varios libros, que es un aspecto de la guerrilla muy importante pues se podría decir que «en el Bierzo el 30% de los guerrilleros venían de la mina y en la montaña esta proporción se multiplica hasta el 90%», lo que lleva a afirmar al autor de ‘Crónica de los últimos guerrilleros leoneses’ que «la historia de la minería y la historia de la guerrilla llevan caminos paralelos, hasta el punto que se podría afirmar que no se puede entender la una sin la otra».

En la montaña leonesa el 90% de los maquis venían de trabajar en las minas de estas comarcasDe ahí que la persecución hacia ellos se puede afirmar que fue «sin cuartel», como contaba el antiguo guerrillero en sus memorias, hasta el punto de que iba más allá de los hechos que protagonizaban. «Una ley promulgada durante la guerra tenía carácter retroactivo hasta el año 34, es decir, hasta los hechos de la llamada Revolución del 34 en Asturias y en algunas comarcas de León, en los que la presencia y la importancia de los mineros resultó absolutamente fundamental, como lo fue en la proclamación de la brevísima República en Cistierna unos años antes, en 1917. No debemos olvidar que todo lo que ocurrió en el 36 se gestó de alguna manera en 1934».

Lleva Secundino Serrano hasta principios del siglo XX, en la I Guerra Mundial, el origen de un sindicalismo fuerte que derivó con el tiempo en la presencia de los maquis. «Hasta la Guerra Mundial los sindicatos estaban más controlados, eran sindicatos católicos, amarillos les llamaban entonces. Pero al ser España un país neutral se vendían muy bien los productos de nuestras industrias, como el carbón, creció su importancia y fue naciendo un sindicalismo mucho más fuerte».

Hace notar Serrano una singularidad del sindicalismo minero, en la comarca berciana de Fabero estaba más vinculado a la UGT, «un sindicato más abierto al diálogo con la empresa», mientras que en cuencas como las de Sabero, Matallana... «tenía mucha más presencia la CNT, que hacía un sindicalismo mucho más incómodo para las empresas, más férreo en la defensa de los logros para los mineros».

Y así llegó la guerra y la posguerra, así explica Serrano la elevada vinculación entre la mina y la guerrilla. «De un lado los mineros ya venían de un trabajo muy duro, no era tanta la diferencia que encontraban entre la vida en la mina y la vida en el monte; y por otra parte, como ya he apuntado, era gente mucho más concienciada, más batalladora».

No se puede entender la guerrilla sin la mina, llevan caminos paralelos que se alimentan- Los mineros son —casi hay que decir, eran—hombres rebeldes por naturaleza, trabajadores muy indómitos, siempre a la vanguardia de la lucha para obtener logros sociales; señala Serrano, para añadir que «nadie les ha regalado nada, nunca» y lo ilustra con un ejemplo:«En aquellas huelgas y luchas obreras la ley permitía a la empresa no pagarles el mes si faltaban un día al tajo y, pese a ello, mantenían sus huelgas y sus movilizaciones. Unas gentes que, en muchos casos, aprendieron a leer y escribir cuando ya estaban en el monte».

Y así fue como muchos de aquellos mineros dieron un paso más y acabaron siendo «los del monte, los maquis», a los que Serrano define como «la oposición más seria que se hizo al franquismo, por más que se les haya querido ningunear y sean los grandes olvidados de la tan repetida transición».

Un ejemplo claro de la estrecha relación entre la mina y los maquis se puede «ver» muy cerca del lugar donde Secundino Serrano ofrece esta tarde la conferencia. «En estas comarcas de montaña situadas entre los ríos Bernesga y Esla se formaron tres grupos de guerrilleros, tres partidas, cuyos jefes o cabezas visibles eran Calixto López Abad (de la partida de Sabero-Vozmediano), los hermanos Casimiro y Amable Fernández Arias (que se movían por las comarcas de La Vecilla y La Mata de la Bérbula y Fermín San Pedro Casado, cuyo área de influencia se centraba en el Torío, en los núcleos de Matallana y Orzonaga.

Todos los citados eran mineros. Como minero era Manuel Ramos Rueda, que primero fue una leyenda en la resistencia leonesa, poniendo en jaque a la guardia civil, y después en Francia. La lista de mineros que se tiraron al monte en estas comarcas —además de Calixto López Abad, Ara— sería muy extensa: Pedro Ardides Carrrera El Francés, Andrés López Abad, Ramiro de Cabo Arenas Ramirón, Cayo Cachán Pardo El Jamonón, Inocencio Ferreras Díez Gitano, Manuel Ferreras Díez Madruga, Acentino Fraile Santos Peleas, Felipe García Valladares Bercero, Ovidio García Valladares Bercero, Policarpo González Presa Pistolas, Avelino Gutiérrez, Jesús Monje González, Francisco Suárez salvador Químico o Fidel Tejerina Ibañez;contando asmimismo con la colaboración de un buen número de mineros asturianos;como también ocurría en el Bierzo.
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