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Tocan a fuego

Tocan a fuego

OPINIóN IR

26/07/2022 A A
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Tocan a fuego
La tierra era una gran bola de fuego, que aún no ha terminado de apagarse. Lo saben bien en la isla de La Palma. Pero una parte significativa de la superficie terrestre sigue siendo una hoguera en potencia. Para que haya fuego son necesarias tres cosas: combustible, comburante y una llama o chispa inicial. De los dos primeros tenemos en abundancia. La chispa inicial puede producirse de manera intencionada. Basta que haya alguien que quiera hacer daño. También se provocan incendios por imprudencias, o por causas naturales o accidentales como puede ser un rayo, un cristal o un cortocircuito. El cambio climático no es responsable directo, aunque puede favorecer la propagación del fuego.

En mi pueblo, que tiene miles de hectáreas de monte, tan pronto como se veía salir el humo, tocaban las campanas e inmediatamente salían corriendo a apagar el fuego. No había coches ni llevaban agua. Tan solo azadas, palas, y hachas para cortar ramas. Pero conseguían apagarlo. Es preciso decir que los montes estaban más limpios y cuidados, amén de la labor del ganado. Con el tiempo se implantó en España la idea de hacer cortafuegos y también unas casetas de vigilancia en lugares estratégicos para avisar desde allí a los encargados de apagar las llamas. La llegada a tiempo es fundamental. ¿Por qué hora no se hacen cortafuegos?

Estos días hemos oído hasta la saciedad que los fuegos se apagan en invierno. Para ello es preciso contratar durante todo el año a personas encargadas de la limpieza de los montes, con maquinaria suficiente para eliminar la maleza y emplearla después como combustible, tan aprovechable como pueda ser el gas, el carbón o el petróleo. Mejor es quemarlo racionalmente y con provecho que verlo arder como estamos viendo estos días. El gran problema es que para tener los montes limpios hay que trabajar. Y eso duele, sobre todo cuando se puede vivir del cuento.

No quiero caer en la fácil tentación de politizar el tema, cosa que algunos ya se encargan de hacer. La desidia o las deficiencias en el tema de los incendios forestales son patrimonio de partidos de uno y otro signo. Reconozcamos que las cosas se pueden hacer bastante mejor. Pero con lamentarnos no se soluciona nada. Es necesario sentarse a dialogar y ver cómo entre todos se puede hacer frente a estos desastres. Y, por supuesto, nos parece indecente que haya personas que provoquen incendios para sacar rentabilidades, ya sean materiales o políticas. Finalmente esta es una buena ocasión para ejercer nuestra solidaridad con los afectados.
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