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Sumar sinergias

Sumar sinergias

OPINIóN IR

18/04/2016 A A
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Sumar sinergias
Se hace eco la prensa local del interés que están demostrando las administraciones en "sumar sinergias" para avanzar en la reconversión del trazado del desaparecido Tren Burra en una vía verde apta para ciclistas y viandantes en general. Y sucede esto en plena vorágine del traslado del Conservatorio de Música a los bajos del estadio de fútbol, asunto en el que no parece funcionar sinergia alguna entre Ayuntamiento, Junta y Diputación, pues el uno intenta rescatar un edificio, el otro un solar, y el de más allá una partida presupuestaria.

Además de echarle una mano de alivio al presupuesto de la Junta, ahorrándole la construcción de un nuevo edificio en el solar de la Palomera, el alcalde no parece haber tenido en cuenta la opinión de la mal llamada comunidad educativa, ni la impronta que la música clásica tiene en la ciudad. Y para colmo de males, llega el consejero de la cosa y asegura que la protesta en contra del proyecto ha de ser más enérgica para que se decida dar marcha atrás. Nada cuenta el agravio comparativo con lo que se ha hecho en otras ciudades, que se salda siempre en detrimento de León.

Sumar sinergias (colaborar varios órganos en una misma función) depende de para qué se haga puede estar bien o mal. En el Libro de las Bestias de Ramón Llull, Na Renard se encabrona mucho cuando no es seleccionada como consejera del rey león, y le dice al elefante que es él quien debería ser rey por ser evidentemente mas grande que el león. Y propone que, a partir de entonces, haya guerra entre las bestias que comen carne y las que comen hierba.

Aquí, las bestias que comemos hierba, carecemos de una Na Renard que nos incite a la rebelión contra estos carnívoros sin remisión, los cuales se permiten retarnos a sumar más elementos a la protesta. ¿Cuántos más, Sr Rey? Parece que hemos abandonado la dignidad; y la protesta contra tal disparate no está siendo tan universal como debiera, en su opinión. Tal vez, y como le sucede a unos personajes, pobres y estrafalarios, de la última novela del nobel peruano, Mario Vargas Llosa titulada ‘Cinco esquinas’: somos demasiado pobres para tener dignidad.

Los animales que comemos hierba, (y que bajamos la testuz) en vez de sumar sinergias vamos sumando asco, repulsión y desprecio, por unos políticos que nos ignoran una y otra vez, y que se permiten presentarse ante el público desafiando a la multitud a manifestarse masivamente contra su insensatez. Y, acabada su gloriosa intervención, (más bien provocación) regresan por la vía verde, o en tren burra, a Valladolid.
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