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"Subsistir es una odisea"

VERANOIR

El Museo de la Industria Harinera de Castilla y León de Gordoncillo abrió sus puertas en 2014 ocupando el edificio de la vieja fábrica Marina Luz. Ampliar imagen El Museo de la Industria Harinera de Castilla y León de Gordoncillo abrió sus puertas en 2014 ocupando el edificio de la vieja fábrica Marina Luz.
Fulgencio Fernández | 12/02/2018 A A
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"Subsistir es una odisea"
Museos El Museo de la Industria Harinera de Castilla y León dependiente del ayuntamiento de Gordoncillo recibió en 2017 un total de 4.607 visitas; "unas cifras modestas pero muy importantes para este pueblo"
El Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (Mihacale) de Gordoncillo acaba de hacer balance del año 2017, camino de su cuarto año de actividad desde que abriera sus puertas en el verano del año 2014. La primera cifra que llama la atención, como ocurre siempre, es el número total de visitas. La Panera, su nombre popular, «recibió un total de 4.607 visitantes. Esta cifra supone una ligera merma respecto a los años precedentes, si bien mantiene la línea aproximada de usuarios desde su apertura el 9 de agosto de 2014, sumando un cómputo total de 18.093 visitantes. El motivo de la leve reducción se debe, en gran medida, a la menor asistencia de colegios en 2017 respecto a 2016», señala la nota pública emitida por este museo que dirige desde su apertura el historiador leonés Javier Revilla.

Precisamente Revilla hace una valoración de estas cifras, de estos 4.000 visitantes por año que se mentienen desde que abrió sus puertas el museo en lo que fuera la vieja fábrica Marina-Luz. «Las cifras se pueden calificar de modestas y para otro tipo de museos hasta se podría decir que son pobres; pero hay que matizar muchos aspectos en el caso del Mihacale, en el que ya te digo que mantenernos es una auténtica odisea diaria».

Y desgrana su director aspectos muy a tener en cuenta. «Nuestro nombre despista a mucha gente, pues al ser la Industria Harinera de Castilla y León mucha gente da por hecho que dependemos de la Junta de Castilla y León, no es así, nuestro nombre sólo delimita el ámbito geográfico de las piezas del museo. Dependemos única y exclusivamente del Ayuntamiento de Gordoncillo, un municipio de poco más de 400 habitantes, por lo que lograr que pasen por él más de 4000 personas al año creo que es digno de valorar en su justa medida».

Y Javier Revilla apunta otras circunstancia que cree que no se deben olvidar. «Estamos muy alejados de la capital de la provincia, casi en la frontera, tampoco estamos en el entorno de lugares de tradición cultural como Astorga y no nos atraviesa el Camino de Santiago... Son muchos detalles, quiero decir que nos vemos obligados a buscar visitantes que vengan exclusivamente a ver el museo y otros alicientes del pueblo, que los hay».

Pero pronto aclara Revilla que sus palabras no significan que bajen la guardia, «ni mucho menos. Valoramos las cifras que tenemos y miramos al futuro con esperanza. Hay un aspecto que requiere una inversión importante pero que estamos seguros de que llegará para poder afrontar la motorización, darle movimiento y vida a las diversas tareas que acoge el Mihacale. Seguro que será el comienzo de una nueva etapa». De momento ya están afrontando algunas pequeñas, pero necesarias, obras, como es señalizar perfectamente la llegada a este museo.

Al analizar las cifras de visitas, por meses y años, desde el Mihacale señalan que «la estacionalidad del museo sigue la tónica habitual, aunque se observa un retroceso de asistencia en los meses de primavera y otoño respecto a 2016. Por el contrario, en 2017 destaca un grueso de actividad entre los meses de julio (704 visitantes) y agosto (1.658 visitantes), siendo esta última mensualidad citada la de mayor asistencia de público en la historia del Mihacale en sus cuatro años de vida».

En el 2017 el centro amplió su espacio museográfico con el Aula del Trigo, gracias a una subvención cofinanciada por la Diputación de León y el Ayuntamiento de Gordoncillo; el museo también gestiona una importante actividad cultural gracias a su auditorio y a su sala de exposiciones temporales, espacios ambos ubicados en el edificio de ‘La Panera’, joya de la arquitectura tradicional, un edificio de arquitectura racionalista influenciado por la Bauhaus que data del año 1944 tras sufrir entonces un incendio que destruyó por completo la estructura previa instalada en los años treinta.

Y ya trabajan en los nuevos proyectos para el año 2018.
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