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"Soy numantino, no hay cacique que me tumbe"

"Soy numantino, no hay cacique que me tumbe"

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Fulgencio Fernández | 13/06/2022 A A
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"Soy numantino, no hay cacique que me tumbe"
Literatura Jesús Cintora es uno de los periodistas más conocidos, inmerso en una polémica ajena con su presencia en TVE que acabó quitando su programa. Lo cuenta todo sobre las relaciones entre poder, política, prensa y justicia en este libro que este lunes presenta (a las 20 horas) en el Palacio del Conde Luna
Llega a su comunidad el periodista Jesús Cintora, soriano (Ágreda, 1977) y numantino, dice con sorna, con su último libro bajo el brazo, que lleva varias ediciones en las librerías. Su título ‘No quieren que lo sepas’ lo dice casi todo y lo que no te lo cuenta él, como siempre, sin pelos en la lengua. No se calla nada.

– ¿Conoce León?
– Bastante bien, en lo político sé de esa corriente que pide el reconocimiento del viejo reino, la necesidad de ser escuchados; en cuanto a visitarlo lo hago con relativa frecuencia, sobre todo el Bierzo pues mi chica es de la zona de Valdeorras y atravesamos esta tierra de camino a su casa y nos detenemos a disfrutarla, en todos sus aspectos pero con unos paisajes espectaculares: las Médulas, la cascada del Salto del Pelgo...

– Siempre ha defendido su origen rural y soriano, su infancia en el pueblo, su trabajo en el campo.
– Por supuesto. Siempre digo que no cambio mi infancia en Ágreda por nada, aquello sí que era un parque temático pero también mi origen y el de mi familia de trabajadores. Soy soriano, conozco la dureza del Moncayo. Yo sí se lo que es levantarse al amanecer e ir al campo, por eso no voy a tragar con que Abascal sea el salvador del campo, un jornalero a caballo cuando sólo ha vivido de los chiringuitos que le montó Esperanza Aguirre y cuando su intento de vida laboral fuera del chiringuito fue un auténtico fracaso. 

¿Hace falta explicar la relación entre poder y política en la tierra de Ulibarri o en la comunidad de Méndez Pozo? La gran lacra de esta comunidad sigue siendo el caciquismo– Ya que ha salido Vox, ¿qué le parece que el primer gobierno en el que participan sea precisamente el de su tierra, Castilla y León?
– Mira, no compro propaganda. Han entrado en el gobierno y, por cierto, ya se han dejado ver pero no es nada nuevo, ya estaban en otros lugares, más en la sombra pero estaban, es lo que hay y es lo que viene.

– ¿Se refiere con lo de dejarse ver a la presencia en el minuto de repulsa al último crimen machista matizado después como violencia intrafamiliar, para el vicepresidente?
– Por ejemplo. Pero al margen de las palabras lo importante son los hechos y querer que retrocedamos en avances que ha costado mucho lograr, poner en cuestión las leyes de violencia de género es un caldo de cultivo realmente asqueroso. Matar a las mujeres también es terrorismo, debilitar el sistema de protección a las víctimas es muy cobarde.

– Vamos con el libro, en el que un asunto central es la relación entre el poder, los poderosos y la política?
– Tengo una ventaja y es que en León esto se entiende muy bien ¿Hace falta explicar la relación entre poder y política en la tierra de Ulibarri o en la comunidad de Méndez Pozo?

–¿Decir estas cosas es lo que explica, por ejemplo, su salida de TVE, que llegó incluso a debatirse en el Congreso?
– Ya, triste honor. Lo único que ocurrió es que comprobé en mis propias carnes que si eres alguien que se atreve a cuestionar a ciertos poderes pues acabas siendo víctima del fango de la política, de la economía y hasta de algunos medios de comunicación.

– ¿Se arrepiente de algo, cambiaría su forma de hacer periodismo si se volviera a ver en la misma situación?
– No me arrepiento de nada. Volvería a hacer exactamente lo mismo porque es en lo que creo. Soy de la Soria rural, numantino por ello y, medio en broma, te diría que no hay cacique que me tumbe, si me quitan un programa ya llegará otro y si no escribo unos libros, como éste, y tengo más ideas en la cabeza... Mientras tenga salud seguiré, para eso he estudiado y me encanta este oficio. Siempre estoy metido en algo, lo mío es currar.

Volvería a hacer exactamente lo mismo en TVE, es en lo que creo. No hago periodismo valiente, hago periodismo, así  es nuestra profesión y tenemos grandes periodistas– ¿Se siente una especie rara en el periodismo?
–No. Que quede claro, estamos hablando de una situación personal y una gente concreta, pero en España hay grandes periodistas, los sigue habiendo, extraordinarios.

– ¿Cuál es la denuncia más presente en su libro?
- Digamos que, por ejemplo, las dobles varas de medir, la doble moral para con los poderosos, el capitalismo de amiguetes o, en estos días lo vemos, la figura del rey emérito, que es el paradigma de la vergüenza nacional. Por desgracia este asunto es bastante transversal y triste, no se puede dilapidar el esfuerzo de muchos jóvenes de este país por culpa de un capitalismo de amiguetes, de los oligopolios, de una Justicia que muchas veces no entendemos, que Juan Carlos I se vaya de rositas por su inviolabilidad o la prescripción de sus delitos es una ofensa.

– ¿Qué piensa cuando le dicen que hace un periodismo valiente?
– Lo rechazo. No hago un periodismo valiente, hago periodismo, el periodismo es eso, es valiente ‘per se’ pues debe contar historias de gente con mucho poder. Por ejemplo, me extraña mucho, ahora que estoy presentando el libro por media España, que la única televisión ‘pública’ que no me ha entrevistado hasta ahora sea precisamente la de mi tierra, Castilla y León, que ya se que no es oficialmente pública pero la financia generosamente la Junta., Y me pregunto si tendrá mucho que ver con quién son sus dueños, Ulibarri y Méndez Pozo, dos personajes muy presentes en mi libro y que representan lo peor de las relaciones entre los poderosos y la política.

– Empezamos hablando de Castilla y León cerremos con ella ¿Cómo ves el futuro de esta tierra?
– Preocupado. Es una tierra con un potencial humano increíble, unas gentes admirables; paisaje y patrimonio para regalar, posibilidades turísticas... pero que sigamos sufriendo lacras como la del caciquismo creo que es algo muy triste en este siglo.
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