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Sorpresa en el tronco de una encina

Sorpresa en el tronco de una encina

EL BIERZO IR

Portada del libro 'Bierzo Mítico', que recoge muchos cuentos, leyendas y tradiciones de la comarca | LOLO Ampliar imagen Portada del libro 'Bierzo Mítico', que recoge muchos cuentos, leyendas y tradiciones de la comarca | LOLO
Diana Martínez | 06/07/2020 A A
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Sorpresa en el tronco de una encina
Cultura La Nueva Crónica ofrece cada lunes del verano uno de los capítulos de su libro 'Bierzo Mítico' sobre leyendas y cuentos del Bierzo, donde el curioso duende Xardón invita a sus amigos a un filandón lleno de sorpresas...
Érase una vez… Así empiezan multitud de historias, cuentos, leyendas y fábulas. Érase una vez una bonita tarde de otoño en la comarca del Bierzo. Los bosques parecían paisajes pintados con colores amarillos, marrones, rojizos, ocres, verdes oscuros, tostados… En esta época de otoño, los días son perfectos para dar paseos entre árboles y los matorrales, pero, la verdad es que las tardes empiezan a ser frías y las noches caen muy pronto.

Así que el duende Xardón ha reunido a algunos amigos en torno a una pequeña hoguera donde está asando unas castañas en un típico tambor berciano. No han faltado a la cita el topillo Caroco, el urogallo, el jabalí, la osa, la curuxa o el corzo. Xardón quiere jugar de nuevo a su juego favorito: viajar por el Bierzo en busca de tesoros. Pero esta vez, tiene alguna misteriosa sorpresa preparada para ellos. ¿Viajarán en el tiempo en su vieja vagoneta de carbón? ¿Se irán de excursión por el bosque? ¿Qué harán?¡A ver qué se le ocurre esta vez al duende curioso! Antiguamente, cuando la ciencia no estaba tan avanzada, la gente necesitaba encontrar explicaciones para algunas cosas que no comprendía. Así que mezclaban la realidad y la imaginación para encontrar esas explicaciones y así surgían las leyendas. Y gracias a ese poquito de realidad, junto a la imaginación de cada narrador, podemos aprender cosas con ellas.

Por ejemplo, podemos conocer cómo eran los pensamientos de nuestros antepasados, cómo se comportaban, con qué soñaban, qué tareas realizaban, qué les gustaba, a qué tenían miedo. [...] ¡Y el Bierzo es una tierra muy mágica, hay muchos cuentos sobre el Bierzo, y también muchas leyendas, personajes míticos, tradiciones [...] , así que ¡iban a viajar sin moverse del sitio, a través de las historias mágicas, misteriosas y curiosas, de los cuentos y las leyendas que contaban los abuelos, y también de algunas tradiciones que han llegado a nuestros días. Historias y costumbres que forman parte de nosotros y que sería muy bonito conservar y cuidar!, explica Xardón, así que... ¡Que empiece el filandón! Xardón se atreve con la primera leyenda del filandón, la que habla de la Virgen de la Encina, la patrona de Ponferrada y del Bierzo. El duende la ha oído contar de muchas maneras. Él la cuenta así:

«Cuenta la leyenda, que allá por el siglo V, un monje de Astorga llamado Toribio, viajó a Jerusalén y desde allí se trajo reliquias y valiosos objetos cristianos. ¡Hasta un trozo de la cruz en la que murió Jesucristo!
Después de volver de su viaje, Toribio fue nombrado obispo, es decir, el jefe de la iglesia de Astorga y todos los alrededores.
Entre todos los objetos que había portado, se encontraba también una escultura de la Virgen María que permanecería muchísimos años allí, en Astorga.

Varios siglos después, los musulmanes llegaron a la Península y empezaron a conquistar todo el territorio. Como eran de una religión distinta a la de ellos, los cristianos temían que éstos les dañasen sus símbolos y objetos de culto.
Así pues, el obispo que había entonces, otro personaje muy importante en la historia del Bierzo llamado Genadio, quiso sacar de Astorga la escultura de la Virgen para protegerla y ordenó que la escondieran en los bosques del Bierzo, que eran más profundos y difíciles de recorrer.

La escultura de la Virgen María fue ocultada en el hueco del tronco de una encina. Y allí permanecería durante unos cuantos siglos más sin que nadie pudiera encontrarla mientras la encina se hacía más y más grande.

Pero dice la leyenda, que al lugar donde ahora se encuentra Ponferrada, allá por el siglo XII, llegaron los caballeros templarios, unos monjes guerreros que tenían la tarea de proteger a los peregrinos que viajaban hacia Santiago de Compostela. Los templarios se asentaron a orillas del río Sil y empezaron a construir una fortaleza. ¿Adivináis a qué fortaleza se refiere? ¡Claro que sí, al castillo de Ponferrada! Lógicamente, para las obras necesitaban muchas vigas de madera que sacaban de los frondosos bosques que rodeaban el río Sil.

Un día, un caballero templario intentaba cortar una gran encina que parecía desprender luces divinas. Al dar uno de los hachazos, el árbol se partió por la mitad con un gran estruendo que se oyó por todo el bosque ¡Craaack! Y en el hueco de su tronco apareció la imagen de la Virgen.

El caballero templario sintió tal sensación de emoción al encontrar aquella estatuilla, que le juró eterna devoción y lealtad. Viendo sus compañeros la pasión que transmitía el joven templario por el hallazgo, tomaron la decisión de construir un templo para rendir culto a aquella Virgen de la encina y que a partir de entonces fuese la protectora y patrona de todas las tierras de Ponferrada y del Bierzo.

No se sabe bien qué ocurrió con aquella imagen, que debió perderse con el paso de siglos. Pero en el siglo XVI, se creó otra talla de madera oscura, inspirada en la original: la actual ‘Morenica’, o d, quien sujeta el pie del niño Jesús, quejoso por una herida en su rodilla. Dicen que dijeron que decían… como se suele decir en las leyendas… que fue la herida causada por un caballero templario cuando hace cientos de años trataba de cortar una encina con su hacha».
Y así remata esta primera leyenda ponferradina. Pero a lo largo del verano, La Nueva Crónica irá ofreciendo unos cuantos cuentos bercianos más contadas por el curioso y aventurero duede berciano Xardón.
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