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Soñé que era independiente

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09/09/2017 A A
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Soñé que era independiente
Ayer soñé que era independiente. Que ya no tenía que trabajar y podía dedicarme a leer y a ver puestas de sol en la terraza de un bar con una caña en la mano. No tenía que contestar correos electrónicos, ni requerimientos de pago de agua y luz. Ni tan siquiera a mis padres si me reclamaban para una paella el domingo arguyendo sus derechos como creadores de mi existencia.

Es más, creo que en el sueño ni siquiera tenía ombligo. Ni ombligo ni carné de identidad ni número de la Seguridad Social, tampoco origen ni país, ni siquiera lengua. Sólo hablaba en esperanto o en un idioma que yo misma había inventado. Por supuesto, cuando lo usaba, el camarero no me entendía y en lugar de traerme una cerveza me traía un whisky-cola, que aborrezco.

Ni había nacido en mi pueblo gordonés ni tenía parientes. Ni siquiera reconocía la cara de mi pareja. Ya digo que era independiente. A lo mejor se trataba del camarero con el que no me entendía o de un chico que estaba en la terraza haciendo punto de cruz, aunque me extrañaría.

No sabía nada -ni falta que me hacía- de historia ni de política. Tampoco del problema de la minería, ni de los fuegos en el Bierzo y La Cabrera, ni de la despoblación. Mi pensamiento también era independiente, tan independiente que cada hora podía pensar algo distinto a la hora anterior. No tenía que ponerlo por escrito y nadie me pedía cuentas de lo dicho (¿porque os contado ya que era -ferozmente- independiente, no?).

Mi cuerpo, incluso, lo era tanto que los miembros habían declarado su autodeterminación y así ocurría que mientras que el pie izquierdo avanzaba hacia un lado, el derecho iba al contrario. Y no lograba moverme.

Mis ojos también funcionaban de forma desconectada y cuando a uno le daba por mirar hacia el chico que hacía punto de cruz y el otro hacia mis pies torcidos, no había manera de ver nada.

Al final, me dije a mí misma: «bueno, pues molt bé» y me desperté sudando. Me incorporé en la cama y me pareció que tenía ganas de votar o algo, pero tampoco estaba muy segura. A lo mejor sólo era hambre.
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