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"Solo nos ha quedado ir en los coches, porque es más barato"

"Solo nos ha quedado ir en los coches, porque es más barato"

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Llegada de un AVE procedente de León a la madrileña estación de Chamartín. | CAMPILLO (ICAL) Ampliar imagen Llegada de un AVE procedente de León a la madrileña estación de Chamartín. | CAMPILLO (ICAL)
A. Martínez | 08/12/2021 A A
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"Solo nos ha quedado ir en los coches, porque es más barato"
Sociedad Los usuarios del AVE en León denuncian que un billete suelto es más económico que con los bonos y exigen que la línea sea OSP
«No nos ha quedado más remedio que ir en los coches, porque es más barato y compartimos gastos. En verano no pasa nada, pero ahora en invierno, con la niebla, la lluvia y la nieve, no es muy seguro que nos pasemos todo el día en la carretera». La frase es de la responsable de la Asociación de Usuarios del AVE de León, Noemí Fernández Abella, quien denuncia que la provincia está «abandonada» en materia de transporte ferroviario.

Para argumentar su tesis, recuerda en primer lugar que la línea entre Valladolid y León no está declarada como Obligación de Servicio Público (OSP) y que por ello no puede disponer de servicios Avant. Ello permitiría viajes más económicos para aquellos que viajan todos los días para llegar a su puesto de trabajo. «Por ahora, esto solo beneficia a los usuarios de Salamanca, Valladolid y Segovia», explica.

A la hora de comparar los precios, la tarifa de los Avant hace que un bono de diez viajes deje el coste de cada uno de ellos en 12 euros. Mientras, los viajeros de León solo pueden acceder a los bonos tradicionales, en los que un billete único para ir a Palencia cuesta actualmente 13,15 euros (ha subido a reciente desde los 10,5 euros anteriores). Sin embargo, si se adquiere el bono de diez viajes, el coste de cada uno de ellos asciende a 17,1 euros. «Las tarifas están diseñadas para los viajeros ocasionales y no para los habituales», comenta Fernández Abella.

Es una de las muchas personas que se desplazan todos los días desde León hasta Palencia, hasta Valladolid o –en menor medida– hasta Madrid para acudir a sus puestos de trabajo y que vuelven a casa una vez que dan por concluida su jornada laboral.

En un momento en que se quiere reducir el uso del vehículo privado para reducir las emisiones contaminantes y en el que se apuesta por el tren como un medio de transporte sostenible, desde la Asociación de Usuarios del AVE de León no ven razonable esta situación y quieren dar un «tirón de orejas» a los políticos, que también centran sus discursos en combatir la despoblación a la vez que no apoyan a quienes quieren seguir viviendo en su tierra pese a tener que trabajar fuera de ella.

En este sentido, recuerda en primer lugar que el pasado mes de noviembre se debatió en el Senado una moción del PP presentada por Antonio Silván en la que se reclamaba la declaración de Obligación de Servicio Público (OSP) de la línea entre Valladolid, Palencia y León. La propuesta salió adelante en la Comisión de Transportes de la Cámara Alta con la abstención del PSOE, pero nada más se ha sabido desde entonces sobre si el Gobierno va a dar cumplimiento a la moción ni cuándo piensa hacerlo.

A esta reivindicación al Gobierno de España, Fernández Abella agrega la de recuperar los trenes de media distancia, que antes de la pandemia del coronavitus iban repletos de trabajadores de empresas y de funcionarios que salían cada día de León para cumplir con su jornada laboral y que siguen sin recuperarse por completo.

La responsable de la Asociación de Usuarios del AVE de León recuerda también la promesa de la Junta anunciada el pasado mes de julio para subvencionar hasta un 25% del coste de los billetes de los trenes de alta velocidad (con un límite de 2.000 euros al año), a las personas empadronadas y con domicilio fiscal en cualquier municipio de la comunidad pero que trabajen fuera. «No hemos tenido más noticias al respecto pese a que dijeron que se aplicaría desde el mes de octubre», concluye.

Otro testimonio a tener en cuenta es el de Álvaro Martínez, leonés que empezó a trabajar en Madrid hace algo más de un año. Al principio no tenía que desplazarse y trabajaba desde casa, como la mayoría de la población que se dedicaba a actividades no esenciales durante las peores fases de la pandemia. Sin embargo, más tarde tuvo que empezar a viajar una o dos veces a la semana a Madrid y fue entonces cuando se dio cuenta de que las cuentas no le cuadraban.

«Es imposible vivir en León si tienes que dejarte cada mes un mínimo de 400 euros en billetes de tren y por eso al final he decidido alquilar un piso en Madrid y volver a casa solo de vez en cuando», comenta antes de pedir más flexibilidad a la hora de utilizar los bonos y descuentos para los viajeros que estén empadronados en la provincia y tengan que desplazarse de manera habitual por motivos de trabajo. «Es un medio de transporte muy cómodo y rápido y emocionalmente me gustaría haber seguido viviendo en mi ciudad, pero racional y económicamente no compensa, porque es un desembolso muy elevado», lamenta finalmente Álvaro.
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