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Sírvase usted mismo

Sírvase usted mismo

A LA CONTRA IR

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| 09/11/2021 A A
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Sírvase usted mismo
Se repite en las tertulias de estos primeros días de fríos reales, en los que el ambiente te anima a reunirte en torno a las estufas, la anécdota de un recordado cantinero, al que le gustaba la conversación como a pocos y cuando alguien llegaba con prisas y pidiendo un café metía la mano en el bolso, sacaba un euro y se lo daba: «Ahí, 300 metros más arriba, hay otro bar. Toma el dinero, que te invito yo».

- ¿No se te ocurre otra solución?; le preguntaban extrañados sus contertulios.

- Sí se me ocurre y no es mala. Que cada uno se haga su propio café, pero la gente es reacia a las máquinas, no se me avienen a aprender los secretos de la cafetera y me estropean el ‘sírvase usted mismo’, que sería el plan perfecto.

No le falta razón. Porque lo que no se le pasaba por la cabeza es que existiera algo más interesante que una agradable conversación al calor de la estufa. Aunque muchas veces dejaba en el aire que sí existía algo mejor, que desvelaba cuando le insistían: «Una buena conversación, al calor de la estufa y con unas castañas».

El vino caliente se le supone. Eso no hace falta ni decirlo.

Respetemos pues al hombre de la escoba. Seguramente le salió algo que hacer mucho más interesante que andar recogiendo las cáscaras de quienes no quieren dejar este mundo sin probar pipas Facundo, o los que tiran los envoltorios, dejan caer como si no se dieran cuenta las mascarillas o similares.

Deja al hombre que disfrute. Y si te molesta el abandono...

Sírvase usted mismo. Ahí tiene la escoba.
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