Singulares leoneses, policías y militares, firmas de prestigio

Singulares leoneses, policías y militares, firmas de prestigio

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Fulgencio Fernández | 16/01/2022 A A
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Singulares leoneses, policías y militares, firmas de prestigio
LNC Domingo Terrorismo islámico, tráfico de drogas y ETA son los temas de los autores leoneses en el número 100 especial de la Unión Federal de Policía
Ya se apuntaba que en este número 100 especial de la Unión Federal de Policía la presencia leonesa, al margen del análisis de los personajes centrales del Caso Carrasco, la presencia de firmas leonesas es más que significativa y así entre 15 artículos que componen el número de «firmas de prestigio» tres son de leoneses: el policía, criminólogo, profesor y escritor cepedano Ricardo Magaz; el comisario y escritor Alejandro M. Gallo, uno de los autores más ‘respetados’ de la actual novela negra y el coronel del Ejército Pedro Baños, un especialista en la lucha antiterrorista muy conocido a través de un programa de televisión.

Los tres abordan en sus artículos asuntos que conocen bien. El coronel Baños analiza «la mutación del terror salafista» y explica que «los terroristas actuales son jóvenes radicalizados y manipulables. El terrorismo islamista se ha convertido, por desgracia, en tema de sobremesa en los países europeos. Pero mientras estos ataques están consiguiendo el objetivo de incrementar el odio y los comportamientos xenófobos dentro de nuestras sociedades, no vendría mal volver a plantear ciertas cuestiones de base: por qué se llevan a cabo y quién mueve los hilos de este entramado de violencia transcontinental».

Magaz escribe de lo que llama «las cifras mareantes del hachís»; y realmente lo son: «Las mafias del narcotráfico de nuestro país mueven, sólo en resina de hachís, dejando a un lado la marihuana, varias millares de toneladas al año. Algunos se quedan en la península ibérica y otros viajan para cubrir la enorme demanda de la Unión Europea. Ello, unido a la especialización policial, determina que España sea el país del mundo donde más hachís se incauta, pese a la parsimonia del actual ministro del Interior». Y no se ahorra la valoración en dinero: «Un kilo de hachís comprado a buen precio en el norte de Marruecos cuesta unos 700 euros. Vendido, tal cual, en España, es decir, a 15 kilómetros de distancia, vale 1.700 euros. La tonelada logra, por consiguiente, un montante de 1.700.000 euros, sin adulterar. Ya trapicheada al menudeo en las calles, esa tonelada alcanza un valor medio de 6.000.000 de euros si tomamos la referencia del mercado negro donde el gramo oscila de 5 a 7 euros, quizás algo más en época de pandemia».

Como él dice, mareantes.

El tercero de los artículos es el de M. Gallo y es una valiente denuncia de cómo ETA utilizó ‘la justificación’ de la lucha contra la droga para asesinar:«ETA asesinó a 43 personas acusándolas falsamente de distribuir droga ‘del Estado español’ en el País Vasco», justificación que les fue ‘comprada’ todavía hace seis años por un mediático politólogo «dando veracidad al constructo conspiratorio creado por el independentismo vasco de que el Estado español había distribuido heroína para diezmar el natural potencial revolucionario de la juventud vasca», presentando a ETA como defensora de su salud.

En un largo y documentado artículo el comisario leonés, destinado en Asturias, desmonta estas pruebas que, afirma, «ni son pruebas ni son nada».
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