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Siempre alerta

Siempre alerta

A LA CONTRA IR

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| 28/06/2019 A A
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Siempre alerta
No sé muy bien de qué grupo era su lema —y con esta calorina no me voy a levantar a mirarlo— aquello de «siempre alerta», pero lo escuchábamos cada verano en el pueblo a aquellos chavales que desfilaban en formación camino de otra parte, con sus monitores exigiendo seriedad y paso ligero. Aquellas estampas que hicieron crecer una maledicencia rural para los campamenteros, a los que definían como «un grupo de niños vestidos de gilis dirigidos por unos gilis vestidos de niños». Con perdón, pero en la ruralidad eran muy dados a lanzar dardos contra los visitantes y es que era muy duro verlos pasar cantando desde lo alto del carro, apretando la hierba para llevarla al pajar.

El caso es que repetían para todo «siempre alerta», como que siempre lo tuvieran todo controlado. Luego la realidad es que llegaban a tu casa en la ‘jornada de supervivencia’ y re pedían un trabajo a cambio de comida. Tuve que entrar al trato y les pedí que se deshicieran de las malas hierbas que crecían en el corral. Trabajaron a su aire, comieron y cuando se fueron y quise comprobar el resultado... no había ni una de las flores que acabábamos de plantar pero allí estaban todas las ortigas y la cirigüeña.

Ay Borja Mari, la que me preparaste; eso sí, «siempre alerta».

Ya está todo preparado, en la foto, la casa de la ciudad recogida para volver al pueblo de veraneo. Y, aunque no lo parezca, el perro sí está alerta, siempre y de verdad, nada más que escuche la puerta del coche, sale.
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