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Si yo fuera presidente

Si yo fuera presidente

OPINIóN IR

05/01/2016 A A
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Si yo fuera presidente
Recuerdo que hace algunos años había un programa de televisión titulado ‘Si yo fuera presidente’. Ignoro su contenido, pero el título me sirve. Si yo fuera presidente del gobierno español, cosa que nunca desearía, en primer lugar podría comprobar que no es lo mismo predicar que dar trigo, que no es lo mismo gobernar que hacer proyectos y promesas o que criticar a quienes nos gobiernan. Pero, aunque no sea una tarea fácil, no faltan aspirantes a regir los destinos de España. Dado que ninguno cuenta con el respaldo suficiente, deberían tener la suficiente generosidad de ponerse de acuerdo entre todos a fin de sacar adelante a esta gran nación.

No es difícil suponer que si Sánchez, Rivera o Iglesias hubieran sido los más votados reclamarían para ellos la presidencia del gobierno. De ahí que, en caso de no repetirse las elecciones, parece lógico que ellos dejen presidir al que ha sido con diferencia más votado.

Por muchos fallos que tenga la democracia, es la menos mala de las formas de gobierno. Otra cosa es que algunos no lo entiendan así o no estén dispuestos a asumir el veredicto de las urnas cuando les toca perder. Son los malos perdedores. Es lo que está pasando en Venezuela y puede pasar en España. Si todos los aspirantes a gobernar buscaran el bien común y no sus intereses particulares, deberían ponerse de acuerdo, aportando cada uno lo mejor de sí mismo. Aunque no tenemos ni idea de lo que pueda pasar, se nos ocurren algunas ideas que debería tener en cuenta un posible pacto de gobierno:

– Que todos puedan disfrutar del derecho a una vivienda.

– Que todo el mundo tenga trabajo, aunque para ello sea preciso repartir el ya existente. Que se creen condiciones para que se puedan crear empresas y no se ahuyente a los inversores.

– Que se defienda la vida humana en todas sus fases. Que no se ataque tanto a la familia.

– Que se mantenga la unidad de España o en todo caso el derecho a decidir de todos los españoles.

– Que no se utilice el laicismo o el odio a la religión como arma electoral u objetivo de gobierno.

– Que haya consenso para hacer una ley de educación que defienda la formación integral (incluyendo la dimensión espiritual), respetando la libertad.

– Que se acabe con la corrupción y los corruptos devuelvan lo robado.

– Que la sanidad siga siendo tan buena como hasta ahora.

– Que España no renuncie a sus más puras esencias y se vea libre de terroristas, demagogos y otros enemigos de la Patria.
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