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Servidora de los pobres

Servidora de los pobres

OPINIóN IR

12/05/2015 A A
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Servidora de los pobres
La Iglesia, que es santa y pecadora, ha tenido a lo largo de la historia muchos y grandes aciertos, pero no se ha visto libre de fallos. Uno de estos fallos ha sido la indiferencia o falta de compromiso en los comienzos de la revolución industrial. Tuvieron que pasar varias décadas hasta que el gran papa León XIII iniciara una nueva época de compromiso a favor del mundo obrero, iniciando la larga lista de encíclicas sociales de los papas del siglo XX y XXI, que han dado origen a la inestimable y no siempre valorada Doctrina Social de la Iglesia.

Hace no muchos años, en 1990, los obispos españoles fueron muy criticados por la publicación de un documento titulado ‘La verdad os hará libres’ en el que denunciaban la corrupción. Fueron tratados de injustos y exagerados, pero el tiempo les ha dado la razón.

Hace algunos días salió a la luz un nuevo documento episcopal titulado ‘La Iglesia, servidora de los pobres’, afrontando el tema de la crisis, con todas las consecuencias negativas que trae y tratando de ir a la raíz del problema. Me da la impresión de que los medios de comunicación no le han dedicado demasiado tiempo ni espacio. Por supuesto que no tanto como cuando surge algún escándalo que tenga que ver con la Iglesia.

En el fondo de esta crisis, que no sólo es económica, sino moral, subyace una ideología dominante, materialista, en la que la persona humana cuenta muy poco y que tiene el dinero y el enriquecimiento de algunos como valor supremo. Por citar los títulos de alguno de los capítulos de este documento: ‘La negación de la primacía del ser humano’, ‘Un modelo centrado en la economía’, ‘La idolatría de la lógica mercantil’.

Pero no se limita a lamentarse, sino que ofrece ‘propuestas esperanzadoras desde la fe’. No le falta razón cuando critica el materialismo y la falta de humanidad de quienes rigen los destinos de la política y de la economía, pero no olvidemos que esa misma filosofía es la que alienta al resto de la sociedad, incluidas las víctimas de la crisis. La renovación y conversión que propugna, el cambio de mentalidad, la hemos de tener en cuenta todos.
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