Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad

¿Semana Santa de ‘Interés’ o interés en la Semana Santa?

¿Semana Santa de ‘Interés’ o interés en la Semana Santa?

OPINIóN IR

19/03/2016 A A
Imprimir
¿Semana Santa de ‘Interés’ o interés en la Semana Santa?
En este país de ‘titulítis’ aguda, donde vale más un papel que una experiencia, donde cuenta más un certificado que un conocimiento, donde el matasellos, la estampa o la firma de turno son ley para ser algo o alguien. En esta España cutre y salchichera nos estamos alejando de lo realmente importante. En este puñetero mundo que corre sin parar no hay tiempo ya para sentir las cosas, al menos un instante, sin tener que justificarlo todo.

Y en estas se encuentran las semanas santas de pueblos y ciudades, intentando ganar títulos, cuantos más mejor, para regocijo de pobladores y turistas, que se sienten mucho más reconfortados sabiendo que participan, de una forma u otra, en una celebración de interés turístico nacional o internacional. Títulos que por desgracia casi ocupan más espacio en los carteles que la propia actividad a desarrollar. Simplemente lamentable.

A nadie le amarga un dulce, pero sería bueno que volviéramos a pensar en hacer las cosas bien por el hecho de hacerlas bien; para la gente, por la propia fiesta, por la tradición y para que los que vienen detrás se ilusionen. Estoy convencido que los cofrades que llevan meses arreglando pasos, limpiando palios o lijando andas poco piensan en estas declaraciones; solo miran al cielo deseando que no llueva para poder salir. Papón que mira al cielo, papón, que mareo.

Por si no lo saben, para conseguir que tu Semana Santa sea declarada con algún tipo de interés básicamente hay que apilar papeles. Información de los actos, su interés, afluencia, aspectos sociológicos y económicos, repercusión en los medios… tú mandas esa ‘peazo’ de carpeta con 500 folios y un grupo de señores en un lugar a tomar por saco deciden. Un ramillete de técnicos mega híper cualificados (con muchos títulos) que jamás han pisado el pueblo ni su Semana de Pasión, pero que se sienten capaces de decidir si la celebración es susceptible de titulo o no.

Astorga cuenta con el ‘interés nacional’. La Bañeza, a pesar de que procesiona tallas de Salvador Carmona o Gregorio Fernández solo tiene la declaración de bien provincial para la procesión del Santo Potajero. Increíble e inexplicable. Será que no han mandado los 500 folios al sabiondo de turno.

Háganme caso, no valoren los actos (ni a las personas) por sus títulos. Olvídense de ellos. Salgan al atrio de la catedral de Santa María y vean como el sol pega en las palmas al cielo astorgano en Domingo de Ramos. Miren el empedrado de la plaza catedralicia, que refleja los faroles del Silencio, saboreen la limonada casera de ‘La Verja’ o en ‘Delabuelo’, huelan el potaje a fuego lento, el pulpo y los cachelos. Corran con San Juanin, acompañen a la Dolorosa, enciendan la vela de los barrios, que suben a la ciudad por Viernes Santo y que mantienen viva la llama de la Pasión. Estacionen en Fátima con las Damas de la Piedad, paseen al son del Nazareno de Puerta de Rey, o el de los caballeros blancos. Respiren el incienso del desenclavo, este año con Gaudí como testigo. Charlen de la lluvia mientras cae en los soportales mayores. Caminen por la muralla al Teleno con el redoble tamboril de fondo. Canten el «pueblo mío, que te hice, por qué me has abandonado» mientras cesa la carraca, con la túnica morada, y el cirio, siempre encendido, antes de golpear el clavo a la cruz en la capilla de San Esteban. Compartan el dolor con la dama de la noche, que pasea con su manto negro al son del pueblo. Acudan con la Soledad bajo palio de plata a transitar por las calles astorganas, tristes y mojadas, pero llenas de admiración y esplendor.

Vivan la Semana Santa allá donde estén, por poco o mucho que ofrezca para ustedes. Lejos de la religión y la fe, queda la tradición y el sabor a nosotros, y a nuestros padres y abuelos. Coman y beban todo lo que quieran. Encuéntrense. No queremos semanas santas de interés, preferimos interés en las semanas santas.
Volver arriba
Newsletter