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Santa Bárbara, nos queda el nombre

Santa Bárbara, nos queda el nombre

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Nemesio Rodríguez, de la Junta Directiva de la Hermandad, en los sótanos del museo que esperan mejores tiempos y ‘perras’. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Nemesio Rodríguez, de la Junta Directiva de la Hermandad, en los sótanos del museo que esperan mejores tiempos y ‘perras’. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 09/12/2015 A A
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Santa Bárbara, nos queda el nombre
Sociedad La hermandad, el museo y el mesón de La Ercina llevan el nombre de la patrona
El nombre delata al lugar:Museo de Santa Bárbara. Aquí hubo mina, mejor minas, aquí hubo trabajo en ellas y de la mina irradiaba vida a tantos otros lugares:tiendas, bares, el molino y hasta el pub... la farmacia, la vida. «Yla ganadería, que en aquellos tiempos la mayoría de los mineros teníamos unas pocas vacas. Yun huerto. Ymatábamos el cerdo; en fin todo sumaba para salir ‘alante’, que la mina no era entonces lo que fue después. Ni lo que va a dejar de ser ahora, por lo que se ve», comentan entre los antiguos mineros que se dan cita a la hora del vino en el mesón.

Yel museo, también de Santa Bárbara, ¡cómo no!

Yla hermandad de Santa Bárbara, que es la que tiene su sede en el museo, que también es mesón. «Es la única forma de mantenerlo», explica Nemesio Rodríguez Sánchez, uno de los miembros de la Junta Directiva de esta vieja hermandad que se resiste a desaparecer y mantiene viva la llama del recuerdo de la minería. Por ello, el día de Santa Bárbara volvieron a tener la cena de la Hermandad que lleva el nombre de la patrona, a la que acudieron alrededor de 70 socios, casi la mitad de los 175 que pagan su cuota.

Somos todavía 175 socios que pagamos una pequeña cuota y nos reunimos el día de la patrona para la cena El museo, la hermandad, el mesón —todo es parte de lo mismo– viene a ser el reducto de los mineros que fueron, de la comarca minera que fue. Las salas frías y abandonadas del sótano, a la espera de fondos, viene a ser el almacen de la vida que hubo:«Tenemos socios de toda la comarca, hay mucha gente que se mantiene por nostalgia o lo que sea, pero pagamos una cuota muy baja y no podemos afrontar el arreglo de estos salones, que además son muy húmedos ya que pasa el reguero aquí al lado. A ver si hubiera alguna ayuda», comenta Nemesio mientras va caminando entre las estanterías y el polvo de los sotanos de un museo que podríamos definir como inclasificable: «Hay muchas cosas de la minería; también de la Iglesia; colecciones de vitolas de puros, que antes se guardaban muchas;una gran bandera con águila; tricornios y trajes de la guardia civil;muchos fósiles;lámparas de carburo;reclinatorios;aperos de labranza; jícaras de la luz;cestos y escriños... y poemas», va enumerando Nemesio, a quien todo le lleva a viejos recuerdos. «En esa esquina estaba el carbón de la estufa, ahora ya ni la calefacción es de carbón».

Y allí está también el botiquín del equipo de fútbol de los buenos tiempos de La Ercina. Lo explica Nemesio. «Yo hacía de masajista y dentro llevaba orujo y mercromina. No sé qué pasaba pero los de La Ercina se me estaban lesionando todo el partido».

Muchos de estos ‘habitantes’ del singular museo, como los de tema religioso o los poemas, llevan el recuerdo y el aroma de quien fuera su anterior ‘administrador’, don Hilario, el singular párroco fallecido en accidente hace unos años, habitual colaborador de la sección de ‘Cartas al director’ de los periódicos, comentando la actualidad en verso. «Hilaro Martínez. La Ercina» fue durante años el remate de muchas cartas.


Ahora el mesón sale a subasta para alquilar la planta superior y el salón, los arreglados y acogedores, abre todos los días e, incluso, programa actividaes, muchas relacionadas con la magia, pues el actual arrendatario, Fede Martínez, es un consumado mago.

- Hazle el truco de las cartas;le insiste el médico de Olleros, Ángel Novoa, que también ha pasado a tomar un vino con su enfermera, como todos los jueves.
No se hace de rogar Fede. Te da un mazo de 13 cartas para que las tengas en la mano, bien apretadas. «¿Aqué sientes el calor, como un cosquilleo en las manos, de que las cartas tienen vida?». Ylas cuentas, sin que él las toque, y ya son 16. Repites, sin que él se acerque, y las yon 19.

- ¿Sabes lo que te digo Fede?Que nos vamos antes de que nos empieces a multiplicar billetes de 50.

En la puerta, Nemesio, viejo minero y perfecto representante de lo que fue la comarca, recuerda tiempos y nombres. Mina y mineros. «¿Vistéis la placa de los 14 de Casetas?». La habíamos vito, aquella que dice:«La organización sindical como recuerdo a los camaradas mineros:Leonardo Tascón, Trinitario Ridríguez, Ramiro de la Varga, Delfín Ríos (...hasta 14)» y la apostilla:«Que fallecieron el 10 de junio de 1954 cumpliendo su deber en el trabajo».

La mina era el centro, pero todos teníamos alguna vaca, hacíamos la matanza... aquello se fue acabando todo - Por aquí hubo minas de mucho gas, con mucho accidente... para nada.
Habla de Yugueros, Oceja, Casetas, La Ercina, San Pedro de Foncollada, Acisa y tantos pueblos de la comarca, como Corral de las Arrimadas, el pueblo de la madre de Fede, el mago, que por ello subió desde la tierra paterna, Córdoba. «Hoy no vivimos entre toda la comarca ni 500; ¡qué vamos a ser 500! y seríamos...».
¿Cuántos? Ahí están los datos de los tiempos de la mina, en el Ayuntamiento. En los años 40 y 50 tocaron el techo de los 2.500 habitantes, en los 70 ya eran 1.500, en los 80 se quedaban en 1.000... «y después ya es una cuesta abajo. En el 91 cerraron Hulleras y esto ya es sólo un resistir».

Resistir y recordar. Este fin de semana pasado volvieron a celebrar Santa Bárbara, la que le da nombre a su hermandad, a su museo y a su mesón. Ya sus recuerdos. Volvieron a sacar a la santa en procesión, ofrecieron pinchos a los vecinos y el sábado tuvieron la cena de hermandad. «Seríamos 70 y para el baile más». Volvió a haber alguna lágrima furtiva en ese momento emotivo y repetido, al cantar ‘Santa Bárbara Bendita...’.

Patrona de los mineros.
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