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San Cosme y San Damián

San Cosme y San Damián

OPINIóN IR

26/09/2021 A A
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San Cosme y San Damián
Si, antes de la llegada del covid-19, la óptima sanidad pública española ya no gozaba de buena salud –valga la expresión paradoxal–, debido a la insuficiencia de profesionales, merma de recursos y precaria retribución, hay que añadir el cierre de muchos consultorios. Ahora, con la pandemia, la situación se ha agravado de manera preocupante en todos esos registros.

Hoy, día 26 de septiembre, establece el calendario gregoriano la fecha conmemorativa de los santos San Cosme y San Damián, patrones de los médicos y mártires renombrados de la historia de la cristiandad. La festividad, que había estado fijada para el día 27 de septiembre, se cambió al 26 del mismo mes porque el 27 son los ‘díes natalis’ de San Vicente de Paul.

Cosme significa en griego ‘adornado’ y Damián ‘donador’. Se les considera patronos de los médicos en general (junto a Lucas, el Evangelista) y particularmente de los cirujanos, de los farmacéuticos (junto a Santiago, el Mayor) y de los barberos (junto con Catalina de Alejandría y Martín de Porres). La tradición indica que ejercieron siempre su profesión gratuitamente, pues eran reacios al dinero.

Cosme y Damián nacieron en Arabia en el siglo III a, C. Se cree que eran hermanos gemelos y tanto ellos como sus otros tres hermanos quedaron huérfanos de padre siendo aún muy jóvenes. Su madre, llena de virtudes, les educó en la fe cristiana. Cuenta la tradición que ambos aprendieron medicina en Siria y que ejercieron esta profesión en Égea, en la región de Cilicia (actual Çukurova), en Turquia. Con gran pericia trataban tanto a personas como a animales. Su fama atraía a multitud de enfermos que deseaban curarse siendo atendidos fuesen o no cristianos. De hecho, su eficacia y magnanimidad hizo que muchos de los pacientes se convirtieran al cristianismo tras su curación.

Cosme y Damián vivieron en los difíciles tiempos para los cristianos durante el emperador Diocleciano (284-305), uno de los mayores perseguidores del cristianismo que ha conocido la historia, decretando órdenes estrictas de persecución a través de un edicto. Lisias, el gobernador de Égea, les dio a Cosme y a Damián la opción de renegar de su fe o morir. Fieles a su creencia, ambos fueron sometidos a toda clase de torturas físicas y morales hasta morir decapitados.

Fueron sepultados en la antigua ciudad de Cirro, en Siria, ciudad que llegó a ser el centro principal de su culto, donde se erigió una basílica en su honor. Pasó luego su culto a Roma y posteriormente se propagó por toda la Iglesia católica, en iglesias, capillas y otros recintos religiosos repartidos por todo el orbe cristiano, creándose cofradías para recordar sus buenas obras y pedirles intersección. Se habla de milagros y curaciones maravillosas obrados por los dos mártires después de su muerte. Entre las personas distinguidas que atribuyen su curación a los santos Cosme y Damián, figura el emperador Justiniano I.

La espada de la que la tradición asegura ser la que intervino en la decapitación de los mártires, considerada como la espada de San Cosme y San Damián o espada de Essen, en Alemania, fue originariamente un regalo de Otón III en torno al año 914 d. C. Hoy se encuentra expuesta dentro de su funda recamada de oro en la catedral de Essen. La Relación de Reliquias de Essen, del 27 de julio de 1626, registra la espada como ‘gladius santorum Cosmae et Damiani’ y pese a la Reforma y los cambios políticos, la espada figura en el escudo de la ciudad desde el año 1475, año de la primera constancia documentada de su presencia.
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