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"Salvaron las iglesias, ¿y los puentes qué?"

"Salvaron las iglesias, ¿y los puentes qué?"

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El artesano José Luis Sierra junto a una de sus espectaculares obras, el famoso Puente de Bachende, tapado por las aguas del pantano. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen El artesano José Luis Sierra junto a una de sus espectaculares obras, el famoso Puente de Bachende, tapado por las aguas del pantano. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 06/11/2016 A A
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"Salvaron las iglesias, ¿y los puentes qué?"
Cultura José Luis Sierra, riañés que tuvo que emigrar al País Vasco, hombre de 8 profesiones, artesano con algo especial en sus manos, mantiene viva la memoria del viejo Riaño con las reproducciones en piedra de puentes o el recordado Parador
"No es porque yo no sea creyente, que respeto a todo el mundo y ahí estoy haciendo un Portal de Belén, pero cuando se derribó y tapó este valle de Riaño se salvaron algunas iglesias y yo me pregunto, ¿porqué no se salvó ningún puente?". Se lo pregunta José Luis Sierra, un riañés que con poco más de 18 años tuvo que marchar a buscarse la vida —"como tantos de esta tierra"— y acabó en el País Vasco, "concretamente en el Puerto de Pasajes, que es donde más trabajé; pero tuve otros muchos oficios, ocho concretamente, entre ellos el de pastor del ganado en su pueblo". También cuenta en estos oficios "el de concejal, que lo ejercí muchos años y siempre volcado con la cosa social, era lo que me llamaba, atender a los problemas de la gente, de los trabajadores, como he sido yo".

Un personaje, José Luis Sierra, y un tipo de convicciones. "Cuando marché de aquí apenas sabía leer, no había podido estudiar, pero cuando me vi con responsabilidades y demás supe que debía seguir formándome y llegué a estudiar Derecho, pero no para tener el título, que en lo mío no lo necesitaba para nada, para saber, para entenderme con la gente, para poder ayudarles en lo que estuviera en mi mano. Para mí lo más grande que había era ir por la calle y que alguien me parara para decirme que le había arreglado cualquier asunto. Ya sé que era mi obligación, pero... a todos nos gusta que nos halaguen".

Y siempre estaban en el horizonte los regresos a Riaño, a su pueblo, a su tierra. Primero más espaciados y después de jubilarse mucho más frecuentes, permaneciendo varios meses aquí. Ahora mismo está ‘debatiendo’ si se queda más tiempo o regresa al País Vasco para pasar el invierno.

Cuando salí de aquí apenas sabía leer, en Guipuzcoa fuí concejal y estudié Derecho para saberDe cualquier forma nunca se hubiera ido antes de la feria de noviembre, la grande, que ayer se celebraba y en la que una de las paradas más celebradas de los visitantes era precisamente en el jardín y los bajos de la casa de Sierra, allí donde tiene las maquetas de los puentes de Bachende y Pedrosa del Rey, o la más espectacular del famoso Parador Nacional de Riaño. "La feria es como el regreso a la vida antigua del valle, a la ganadería, a mi infancia en el pueblo... Aquí lo tengo todo en madera".

Y te va enseñando piezas de madera repartidas entre las grandes maquetas en piedra. "Estos son los carros con las ruedas como eran las de aquí; y el potro, con su vaca, que se puede subir con esta palanca para que quede en el aire y poder herrarla... pero también para curarla o lo que haga falta".

- ¿Se le da todo o es cuestión de echarle muchas horas?
- Es cuestión, sobre todo, de que he tenido ocho oficios y cada uno aporta algo, de que me gusta fijarme, de que tengo paciencia... y de que se me da, porque para estas cosas hay que tener un algo, si no da igual que te pongas necio a hacer, no te sale nada.

Y en esos regresos a Riaño y en su memoria estaban grabadas tantas cosas de su pasado, de su memoria, de sus recuerdos. "Y por primera vez en la historia no se dejó piedra sobre piedra; y te voy a decir los motivos, que mucha gente no lo sabe. El periodo de vigencia legal del proyecto del pantano y las expropiaciones y demás caducaba a los 20 años; y como ya iban y estaba recurrido en los tribunales... Pues Cosculluela y aquellos lo destrozaron todo para que no hubiera marcha atrás. Es curioso que de estas cosas y otras muchas, que se han contado muchas mentiras, yo me enteré en el País Vasco pues aquí no se sabía nada".

Con 18 años tuve que irme de Riaño a buscarme la vida, trabajé en el puerto de Pasajes muchos añosY regresa a la pregunta inicial, ¿porqué se salvaron las iglesias y no los puentes?, no tiene respuesta o sí la tiene, pero la esconde detrás de una sonrisa pues no le gusta darle muchas vueltas a lo inevitable y prefiere ponerse manos a la obra. Y así ha recuperado para su memoria personal los puentes en piedra de Bachende, Pedrosa o el Parador. Obras a escala de grandes dimensiones y gran consistencia, "por encima de este puente se puede pasar, sin problemas".

En uno de los casos, el puente Bachende, se sirvió solamente de una vieja fotografía lo único que tenía, para sacar las proporciones. "Miento, no era lo único que tenía pues tenía otra cosa mucho más importantes, mis propios recuerdos, los de la cantidad de veces que había pasado por él cuando estaba aquí, lo llevaba grabado en mi cerebro".

- Pero habrás quemado muchos discos de radial cortando la piedra para hacer las piezas; le pregunta Mauri que siempre se entusiasma ante el trabajo de los artesanos.
- Ni lo sé, muchas, y con el precio que tienen... un dineral. Pero como trabajé mucho y duro tengo una buena pensión y quiero gastarla en estas cosas.
- ¿Y no vende?
- Estas cosas no tienen precio, son mías, de mi vida y mis recuerdos, pero te voy a contestar lo que dijo un catedrático que las estaba viendo ante esta misma pregunta de otra persona:"El arte, y la cultura en general, no tienen precio".

No lo tiene tampoco la que, tal vez, sea la pieza estrella, el Parador Nacional de Riaño, al que ha puesto incluso luz pues resulta espectacular de noche. «Se ve bien con las luces azules, gana mucho".
- ¿Y las rojas?, no parece un Parador, parece otra cosa.

Y bromea:"Mira en esta ventana se hospedaba Franco, que se enamoró de la vista que tenía enfrente, y en todas estas ventanas de abajo debía haber de todo cuando venía, por eso las luces rojas; dice con cara de pícaro, para añadir que es una broma y recordar que también Balduino y Fabiola se hospedaron en este edificio inaugurado el 7 de julio de 1951, diseñado por Diego Úbeda, y cuyo abandono y deterioro comenzó 10 años después."

Y, hablando de reyes, para valorar en su justa medida la importancia de estos puentes que no han sido salvados, cabría recordar que Pedrosa del Rey primero se llamó Pedrosa de la Puente o de la Ponte.
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