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Saliendo de la alcantarilla

Saliendo de la alcantarilla

OPINIóN IR

09/12/2020 A A
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Saliendo de la alcantarilla
En apenas un par de meses que lleva en la plaza de san Marcelo de la capital leonesa, la escultura del león saliendo de la alcantarilla se ha convertido en parada poco menos que obligada, móvil en mano, para fotografiarse a su lado. Si pasas por allí, por ejemplo para visitar el nacimiento –y no me preguntes, que estamos hablando del león…–, verás que no exagero…

Los leoneses Juan Antonio Cuenca y Alejandro Sáenz de Miera son los autores de la obra –la idea surge en 2013 y ‘nace’ a partir de un boceto inacabado del escultor asturiano Kiko Miyares–, donada a la ciudad por Saleal –la mancomunidad de saneamiento de León y su alfoz–, y en la que se han empleado casi trescientos kilos de bronce.

La escultura se titula ‘El león de Saleal’ –menudo derroche de ingenio, ¿eh?–, aunque nadie la llame así. Fue presentada el pasado 8 de octubre –participación incluida del alcalde de León– y desde el primer momento empezó a dar que hablar… Opiniones, naturalmente, las hay para todos los gustos: unos se rasgan las vestiduras porque el león está dentro de una alcantarilla, a otros no les convence su emplazamiento, hay quienes la cuestionan desde el punto de vista artístico… y son muchos, ni que decir tiene, los que no le ponen pega alguna…

Yo de arte ya sabes que no entiendo, pero la obra sí me gusta… entre otras cosas porque es un león –y un león diferente–, y bien está tener alguno por las calles de la ciudad; incluso en el casco histórico, ¿por qué no?

Hay quien dice que la idea le recuerda al ‘Cumil ‘de Bratislava, una escultura en la que, en ese caso, es un obrero quien sale de una alcantarilla en la que estaría trabajando para tomarse un descanso. No diré yo que no. Otros han identificado la escultura con la situación que atraviesa esta tierra… y, claro, no ha tardado en saltar a la palestra el marco autonómico…

Que sí, que ya sé que los autores han dejado muy claro que su obra no tiene ninguna lectura política; pero no deja de ser una interpretación llamativa, ¿no te parece?
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