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Sabrás tú más que D. Ricardo

Sabrás tú más que D. Ricardo

OPINIóN IR

10/10/2021 A A
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Sabrás tú más que D. Ricardo
Desde que a Jesús ‘el veneno’ le cayó en la cabeza un tablón del piso de más arriba en el andamio no volvió a trabajar en lo bajero, llegaba, se subía arriba y mientras iba por las escaleras decía, le escuchara alguien o no: «No hay confianza en la cuadrilla».

Eso es fundamental, ya lo dice Nano el de Coladilla, ¿cómo vas a quitar la sed si no te fías del vino? Si lo sabrá él que anda por el pueblo limpiando y recogiendo cosas con el burro y cuando se para a hablar el burro marcha y Nano ni se inmuta: «Tú deja al burro, que él sabe lo que tiene que hacer, no como el presidente y los ministros».

(PD a medio camino: lo del presidente y los presidentines lo dice igual siempre, a ver si alguno se va a creer que él libra).

Y es que tener confianza en el burro es fundamental, mira lo que le pasó a Amador el de Piornedo, que le comió la mano el burro, y cuando se lo contaba a un periodista de Madrid pues no se entendían, y es que los paisanos de Piornedo y los de Madrid hablan distinto idioma, que el castellano tampoco es igual para todos.

- ¿Y por qué le comió la mano?

- Porque estaba entero; le explicó el paisano.

Y el periodista le tachó de loco por darle al burro la capacidad de pensar. «Se cree que el burro se da cuenta de que no le falta nada del cuerpo, que nota que está entero...».

No os cuento la cara que se le quedó cuando le aclararon en el bar, «no hombre, el que estaba entero era el burro».

Como para tener confianza en el burro. Y no me digáis que no se puede confiar en nadie que siempre hay quien lo merece —a lo mejor ministros y esa ralea, que decía An Gelillo, igual no, pero fuera del Parlamento— y os lo cuento, mejor me lo cuenta Nano.

Era Don Ricardo un médico de los de confiar, fíjate cuánto. Murió un hombre en Valle y cuando lo iban a meter al nicho salían ruidos de la caja y dijeron las gentes: «Resucitó». Pero El Bruto cogió el féretro y lo metió para abajo y tierra encima mientras le decía: «¿Resucitar? A ver si vas a saber tú más que Don Ricardo que firmó el parte de defunción».

Y es que cuando hay confianza.
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