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Ruta de las fuentes de Noceda del Bierzo

Ruta de las fuentes de Noceda del Bierzo

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Vicente García | 21/04/2018 A A
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Ruta de las fuentes de Noceda del Bierzo
La ruta de la semana Una ruta en la que el agua es salud
La ruta de las Fuentes de Noceda es una de mas mejor cuidadas de nuestra provincia, y preparada para todo tipo de personas, ya que desde 1992 cuando se comenzó el desbroce de caminos perdidos y la adecuación de los distintos tramos y las fuentes por parte del Centro de Iniciativas turísticas de Noceda, de su ayuntamiento, Junta Vecinal y el Consejo Comarcal se ha llegado a lo que es ahora, una ruta bien señalizada, con carteles en todos los cruces, escalones en tramos difíciles y pasamanos de cuerda en zonas de pendiente, caminos para visitar las diversas fuentes, puentes de madera y plataformas metálicas en alguna de las fuentes, todo ello lleva un esfuerzo que indica el interés de las citadas instituciones por la mencionada ruta como un interesante reclamo turístico para conocer la belleza de la zona.

Anualmente se concentran numerosas personas el último domingo de julio para realizarla en una actividad programada por el Ayuntamiento, con una paella al finalizar el recorrido, aumentando cada año el número de participantes.

Alguna de las fuentes tiene componentes minerales que, según ciertas persona suelen ser curativas o medicinales y que desde antaño se han considerado como tales, de ahí nombres tales como la fuente de la salud o del azufre, y el sobrenombre dado a la ruta por sus promotores, de las fuentes medicinales o curativas. O ese poético sobrenombre de la Fuente de la Salud: 'Manantial de la Doncella' que podemos atribuir al berciano Manuel Cuenya, uno de los primeros escritores que llevó esta ruta a las páginas impresas.

La ruta, que está señalizada como PR LE 44, se puede hacer en ambas direcciones, aunque la propuesta normal es la que aquí se plantea, con un ascenso tranquilo y un vertiginoso y fuerte descenso desde el Mirador.

Desarrollo de la ruta

Comienza la ruta en la iglesia de San Pedro, en el barrio del mismo nombre de Noceda, se inicia con un tramo de fuerte pendiente con firme de cemento, que llega hasta el camping y continúa con otro asfaltado recientemente, para seguir en una pista de tierra, que en los sucesivos cruces hay que continuar de frente, hasta un punto en el que la pista desciende y hay que tomar un camino, ya más estrecho a la derecha. Tras andar algo más de un kilómetro por el camino entre castaños centenarios y robles, se llega a la fuente de Juan Álvarez, que se encuentra al lado del camino y sirve para aplacar la sed, ya que no tiene componentes medicinales. La ruta continúa hasta que se llega a un cierre metálico y un poco antes se toma un estrecho sendero que sube y luego va paralelo al arroyo, cruzando poco después el primero de los numerosos puentes de madera que se han de pasar a lo largo del recorrido. Poco después se llega a una desviación hacia la fuente del azufre, un lugar al que se accede por un camino que se divide al final en dos, el más elevado es el bueno, ya que el bajo va a la parte inferior de la fuente y no es posible un correcto acceso a la plataforma.

La fuente del azufre es una surgencia en la roca de un color amarillo-terroso y con agua de un extraño sabor ferruginoso, ya que según los análisis del folleto de la organización es de ese tipo y bicarbonatada mixta potable. Al lado de la fuente hay una hermosa cascada.

Se vuelve de nuevo al camino principal ascendiendo entre rocas y poco después se encuentra el desvío a la fuente de la Salud, la segunda de las medicinales que se pasan y que algunos han dado en llamar el Manantial de la Doncella. La fuente está escondida al lado del arroyo y su caño se diferencia claramente del agua normal por el color rojizo que tiene. También tiene un extraño sabor y según los análisis es oligomineral clorurada, sulfatada mixta, potable. Se regresa al camino que se interna en un bosquecillo de robles jóvenes para llegar, poco después de pasar otro puente de madera entre abedules y algún que otro acebo, a la confluencia con una pista que se ha de seguir hasta el alto que da vista al mirador. Es una pista cómoda, ancha, con pendientes mantenidas y casi sin sombras. Se llega a un alto desde donde se ve la mole del mirador al que hay que subir por un estrecho sendero sobre la roca, que puede resultar peligroso con lluvia. Arriba han colocado un reloj solar y desde allí se contempla una vista extraordinaria al Bierzo, con Noceda en primer término. Al otro lado los montes de Gistredo se yerguen sobre el mirador mientras que abajo se escucha caer la cascada que se visitará en el descenso.

A partir de este momento se comienza a descender por la vertiente opuesta hacia Noceda, un descenso empinado en su primera parte, pero que se suaviza por medio de escalones excavados en la tierra y sujetos con tablones de madera y barras de hierro. Al lado del valle unos postes unidos con cuerda sirven de pasamanos para sujetarse en caso de necesidad, en especial si el terreno está húmedo o llueve. Después de una serie de revueltas se llega a un desvío hacia la parte superior de la cascada de la Gualta, con vistas al primer tramo, aunque un poco más abajo hay otro desvío al segundo tramo, menos complicado y más seguro. Una vez vista la cascada se regresa al camino principal y se continúa arroyo abajo hasta cruzar otro puente de madera y encontrarse con la fuente del Canalijo, de agua natural y muy fresca. Sigue la bajada entre bosques de robles y se llega a una zona más llana y mucho más cómoda donde si se desea se visita la fuente del Rubio, a un kilómetro del camino, para regresar de nuevo al mismo. El agua de la fuente del Rubio puede ser declarada oligomineral bicarbonatada sódica y potable, según el prospecto de la Organización.

Finalmente el camino sigue cerca de la fuente Mía, que queda en la vertiente opuesta del arroyo, y tras pasar un puente más se llega a la piscifactoría de Noceda, para poco después entrar en el barrio de arriba y descender por la calle principal hasta el punto de inicio.
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