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Rumbaban los R8 desde La Estrella hasta el Discar

Rumbaban los R8 desde La Estrella hasta el Discar

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Fulgencio Fernández | 19/05/2020 A A
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Rumbaban los R8 desde La Estrella hasta el Discar
Cultura Chis, Royal Sigor’s, La Estrella, Hotachy... y una larga lista de discotecas repartidas por la provincia fueron las grandes protagonistas del ocio de las últimas décadas del siglo XX, hasta el punto que el apellido del pueblo era el nombre de su sala más conocido: Carrizo, el del Discar...
Si tú decías Carrizo te contestaban Discar o Nardo’s; si decías Mansilla aparecía La Estrella y Pencho; si Royal Sigor’s pues La Pola de Gordón o Villamañán y Carrusel... El apellido de los pueblos pasó a ser el nombre de su discoteca, aquellas que hicieron furor en las últimas décadas del pasado siglo, cuando empezaron a despertar nuevas generaciones que dejaron el Seat 600 de sus padres y ya rumbaban con un R 8 TS, amarillo a poder ser, sin tubo de escape, para que se les escuchara. Cuando en las cuencas mineras corría el dinero, cuando el campo comenzaba a ser productivo...

Venían aquellas gentes de escuchar las historias de los salones de baile de tantos pueblos, con la orquestina, y comenzaron a crecer «las discotecas», con aquellas enormes bolas giratorias que destellaban al chocar con las escayolas (los calcetines blancos de los que bailaban a ‘lo suelto’), incluso con plataformas giratorias que ascendían en medio de la pista con las reinas y reyes de la noche dándolo todo.

Una locura en una época loca, tanto que eran muchos los que en la misma noche iban de una a otra, de un rincón a otro de la provincia, pues en todas las comarcas había ‘crecido’ una discoteca: La Panacar en La Robla, Old Víctor en Boñar, La Estrella en Mansilla, Chis en Santa María del Páramo, Las Pérgolas en Valencia de Don Juan, el Everyboy en Matallana de Torío, Hotachy en La Bañeza, Carrusel en Villamañán, Nevada en Villablino, Azul en Toreno, La Pista de Sahagún, Siros en Cistierna o el famoso Dancing de Bembibre, sin contar las de la capital –que tendrán capítulo aparte— o las de las cercanías, como la famosa Acuarium, de Trobajo del Camino, por la que pasaron algunas de las estrellas de la música del momento, con Mecano a la cabeza, por citar algunos.

Carrizo de la Ribera llegó a hacer de las discotecas una de sus principales industrias, así además de la recordada Discar también funcionaron con evidente éxito la Fornos, el Nardo’s o la Cinema, entre otras.

Decíamos que eran las herederas de las numerosas pistas de baile, pero rompieron con ellas, aunque algunas ocuparan su lugar, curiosamente de la mano de empresarios que, en principio, no sabían demasiado de estos negocios pero supieron sacarle rendimiento como pocos.

En Matallana había existido el Salón de baile del tío Domingo, con organillo, después el Salón de baile de la tía Bonifacia y el tío Anselmo, después el del Tío Agustín hasta que el ganadero local Atanasio puso en marcha la famosa Everybody, que después llamó Sarapoga, tal vez influido por el Pasapoga. Y fue un excelente negocio durante años, con el boom de la minería.

La Chis, de Santa María del Páramo, nació de la mano de Laris, quien acondicionó el Salón de Baile del Atlético Paramés.

El Valencia de Don Juan nacieron el Samoa y las Pérgolas con otros singulares empresarios. Nino Riol trabajaba en Correos y se pasó a la hostelería, las Pérgolas tienen cal en su origen pues Vicente y sus hermanos se dedicaban precisamente al transporte de cal. Vicentín, el del Panacar, era todo un personaje, hábil para cualquier negocio... y la leyenda de la época fue Pencho, el creador del imperio que fue La Estrella de Mansilla de las Mulas, un hombre enamorado de su obra, que conserva en su casa las tradicionales bolas giratorias o los coches que le hicieron famoso, pero no quiere hablar en exceso de aquellos tiempos en los que fue un pionero para atraer a gentes de los puntos más lejanos. Sorteaba coches —y tocaban— una vez al mes, actuaron cantantes de gran prestigio entonces, una noche vieja en la que vendió alrededor de 10.000 entradas actuó el italiano Al Bano, pero no fue el único, la realidad es que entre La Estrella, el Dancing de Bembibre... pasaron Mecano, Karina, Juan Bau, Juan Pardo y otros muchos. En el Dancing estuvo muchos años el graban Germy Megatones, siendo telonero de artistas como Alberto Cortez, Julio Iglesias, Antonio Machín...

Un disco de Tambor (Heliodoro Villa y Luis Miguel Díez) rinde homenaje a todas aquellas discotecas y lleva por título el nombre de una de las más recordadas y exitosas, la Royal Sigor’s, de Pola de Gordón. Muy cerca del pueblo, en Huergas, vive quien fuera su portero durante muchos años. «Aquello era una locura semanal, ni se sabía la gente que entraba, casi había que empujarla, ni te imaginas los que se bebía y lo que fuera...». No es menos cierto que aquella época ‘loca’, aquel despertar, tuvo su cruz en la llegada a estas comarca del consumo de sustancias que se llevaron a jóvenes, sobre todo en las cuencas mineras, donde se vivía la fiebre del carbón.

Y la fiebre de aquellos sábados y domingos que recorrían la provincia de rincón a rincón, de La Estrella al Discar, por ejemplo. En R 8.
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