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Ribera contra Montaña: '¡¡¡Viva La Roca (montañesa) viva!!!'

Ribera contra Montaña: '¡¡¡Viva La Roca (montañesa) viva!!!'

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Moisés Vega, La Roca de Cistierna, es manteado al final el corro por ser el último en permanecer allí.| MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Moisés Vega, La Roca de Cistierna, es manteado al final el corro por ser el último en permanecer allí.| MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 17/11/2019 A A
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Ribera contra Montaña: '¡¡¡Viva La Roca (montañesa) viva!!!'
Lucha leonesa Moisés Vega, ‘La Roca’ de Cistierna, entra en la leyenda de la lucha tirando a luchadores de la Ribera desde medios a pesados
Eran las ocho y cuarto. Aún no iban tres horas del corro Ribera contra Montaña y ya estábamos en el último combate: el montañés Moisés Vega, La Roca de Cistierna, contra Abel Isaí Cabero, Caberín, el último luchador de la Ribera. Un largo tanteó precedió a una caída muy trabajada por Moisés, que trabó la mediana, la falseó, llevó a Abel y este luchador que nunca hace un gesto cuando le pegó un puñetazo de rabia y felicidad a la lona que retumbó en todo el pabellón. No pudo hacer más gestos pues le cayó encima todo el equipo de la Montaña primero y después lo rescató para mantearlo, la grada cantaba ¡¡¡Viva la Montaña Viva!!!, algunos cambiaban la estrofa: «¡¡¡Viva La Roca viva!!!». Pero Roca montañesa.

Caberín también quedó debajo del montón de montañeses, el médico acudió a su rescate, temiendo una lesión.

Lógica la alegría de los montañeses, como ocurre siempre en este corro, pero también la de Moisés, el hombre impasible que ayer dejó de serlo por unos segundos. Acababa de hacer una machada pero también acababa de hacer historia, jamás un luchador de medios fue el último en quedar en el corro y tener el privilegio de gritar aquello de «¿Hay quién luche o me calzo?». Pero no le dejaron ni gritarlo, como no dejaron a los árbitros levantarle el brazo, que no hacía falta pues la caída fue evidente y hasta Moisés la remató en el suelo para que no hubiera dudas.

Moisés Vega relevó a Adri, que llevaba siete victorias, y ya no se apeó del centro del corro hasta la victoria Estaba feliz Moisés, más que nunca, motivado.

- ¿Te hace más ilusión que un corro o que una Liga?
- Me hace más ilusión que nada y, sobre todo, me quito un regusto que tenía en la boca desde hace tres años, que me venía quedando en puertas. Y es que recordaba La Roca que «hace tres años perdí cuando ya solo le quedaban dos rivales a la Ribera, hace dos cayí ante Caberín cuando ya era el de Valdearcos el último y el año pasado caí ante Víctor J. Hernández cuando ya era el de Villaquilambre el último». Hasta encontró justicia poética en la victoria pues los dos últimos rivales a los que derrotó fueron precisamente Víctor J. Hernández y Caberín. Y, lo que es más llamativo, la grada estaba convencida de que iba a ocurrir. «Me lo habían dicho muchos que este año acabaría yo... pero no lo tenía tan claro».

Víctor Llamazares, el capitán, que pasa al lado desvela que «yo bajé apostando en el coche que hoy el corro acababa en Moisés, lo tenía claro».

Y el de Cistierna sonríe. Ya era hora en el impasible. Tal vez lo de hacer historia le haya motivado porque ante los nueve rivales que derrotó hizo de todo. No le dio tregua a Adri, que había tirado a tres montañeses, despachó otros tres combates en segundos (Iván Villadangos, Víctor Palomo...) y salió Liquete, animoso como siempre. El falseo de mediana que le hizo es de los que se suele decir aquello de «de esa enfermedad ha muerto mucha gente».

«Tenía ganas porque lo toqué con las manos los dos últimos años y me quedé a falta de solo uno» Héctor Redondo y Álvaro Quiñones tampoco le opusieron mucha resistencia y le quedaban los dos que le habían ganado en años anteriores. Ya está contado: Corro, gallo y leyenda para Moisés Vega, La Roca de Cistierna.

Lo vivido hasta entonces ya hacía presagiar que algo así podría ocurrir pues los de la Ribera sabían del potencial de la montaña en senior y, lo que es peor parecía que ni ellos creían en las posibilidades de ganar. Mientras en su bando casi se rezaba para el milagro en el de enfrente hacían apuestas sobre quién sería el último en quedar y nadie mandaba calentar a los de pesados. Había arrancado la cosa con cierta igualdad, incluso se ponía por delante la Ribera pero llegó el montañés Alberto del Cojo que mandó a once rivales para su casa y ya desniveló la balanza definitivamente para la Montaña aunque Isabel Justel, enorme, cómo disfrutó la grada con La Niña y Adri el de Villavente acercaron a los de la Ribera tirando a siete rivales cada uno. De hecho Adri llegó a luchar y derrotar a dos luchadores de medios de la Montaña: Sergio González y Chelín; pero ya avisaba la grada: «Queda el Tourmalet».

Los dos últimos en tirar fueron los que le habían tirado los años anteriores: Víctor J. y Caberín Y entonces salió al centro Moisés Vega, para ganar y hacer doble historia pues su victoria también sirve para que por primera vez en esta competición uno de los dos bandos, la Montaña en este caso, llegue a las seis victorias consecutivas, lo hizo a las ocho y cuarto.

Cada victoria suya llevaba un «¡oe, oe!» a la grada y un cántico en respuesta a la grada de la Ribera, que cuando luchaba Adri, tirando rivales, coreó un «¡sí se puede» esperanzador. Los montañeses le cantaban a La Roca un «sí se puede!» que se refería a que podía ser el último.

Y pudo. Y lo celebró. Y sonrió. Y los de la Ribera se lo tomaron con cierta filosofía pues, en el fondo, lo esperaban. El diputado de la Sobarriba, José Pellitero, le bromeaba al montañés Sen: «Lo tenéis todo planeado, incluso habéis puesto la grada de la Ribera justo enfrente de la puerta, que mete una briza para adentro que no hay quien la soporte».

A no ser que seas de la Montaña, perdón por la broma.
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