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Relacionarse con el mundo a través de la escritura

Relacionarse con el mundo a través de la escritura

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La escritora leonesa residente en Madrid Ángeles Fernangómez. Ampliar imagen La escritora leonesa residente en Madrid Ángeles Fernangómez.
Mercedes G. Rojo | 12/03/2019 A A
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Relacionarse con el mundo a través de la escritura
Caminos femeninos del arte leonés (XXVI) Ángeles Fernangómez es una escritora incansable, con mucha obra inédita y otra abundante repartida por multitud de antologías
"Si leer es una forma de entrar en ootras mentes y vivir otras vidas que alguien ha inventado para nosotros, escribir es, además, empatizar tan profundamente con esos personajes y emociones que los libros ofrecen, que eres tú misma quien las inventa y vive". (Ángeles Fernangómez. Escritora).

Hoy nos toca acercamos a otra de nuestras escritoras en la diáspora, Ángeles Fernangómez. Nacida en Villacorta (León), aunque reside en Madrid desde 1975, respira León por los cuatro costados y, tal como reconocía en su incursión poética, hace unas pocas semanas, en el marco de ‘Lëkolepoetique’ «cada vez me llaman más estas tierras, cada vez es mayor mi necesidad de retornar más a menudo». Y es que, además de esa innegable querencia afectiva, esta escritora que es al mismo tiempo narradora y poeta, impregna su obra de paisajes y paisanajes muy ligados a León, convirtiendo en sus protagonistas al carbón, la nieve, la montaña, y alas personas ligadas a ellos, pues no en vano forman parte de sus raíces, esas raíces que de una u otra forma, para bien o para mal, nos marcan a todos, aunque en ocasiones sea de forma (que no es el caso) inconsciente.

La escritura se ha convertido para Ángeles, sin duda, en su forma de estar en el mundo y al respecto de ello parafrasea a José Luis Sampedro cuando dice escribir «porque no puedo evitarlo», y a la hora de inclinarse hacia poesía o narrativa recurre a lo que un día escribió en el inicio de su blog, que además la define también en otros ámbitos: «Si me piden que escoja entre montaña o mar, me quedaría con ambos. Si quieren que elija entre poesía o narrativa, me pasaría lo mismo». Basa su evolución como escritora en ese afán empedernido de lectura que siente desde siempre y que le permite beber de tantas fuentes que admira, de figuras reconocidas, y no tanto, que la llevan a estar siempre en permanente actitud de búsqueda y de evolución. Éste es para ella un acto importante e imprescindible del que piensa: «uno debe de buscar y tener su propia voz, pero sin fuentes no subsiste. Además, es hermoso hacerlo, es la base». Y ella no deja de hacerlo porque «leer literatura proporciona la manera de acumular la palabra escrita a través de las diversas épocas y entrar en todas esas diferentes formas de hacerlo que, a lo largo del tiempo, han marcado estilos, reflejando los cambios sociales y la innovación personal de cada autor. Leer proporciona el bagaje necesario para moverse por el mundo de las letras con soltura y acumular otras vivencias creativas»; es el paso imprescindible para que escribir, como hecho literario, sea algo más «que vomitar cargas interiores convertidas en palabras, mejor o peor hilvanadas», entendiendo la literatura (ya sea narrativa o poética) como un acto en el que además de volcar sentimientos hay que avanzar en un continuo pulido que permita «la máxima cercanía a la perfección»; y la poesía sea «una actitud y aptitud ante la vida, un idioma que algunos entienden, pero no hablan, otros logran tener como segundo idioma, y para algunos privilegiados es su lengua materna». Y para acercar posiciones entre escritor y lector, es preciso, dice –rescatando una frase de la película ‘Descubriendo a Forrester’–, «escribir con el corazón y reescribir con la cabeza».

Escritora incansable, con mucha obra inédita y otra abundante repartida por multitud de antologías, se toma sin embargo con calma la tarea de editar. De entre dichas publicaciones conjuntas destaca con orgullo su inclusión en ‘50 Poetas Contemporáneos de Castilla y León’ y en ‘La mujer en la poesía hispano-marroquí’. Entre las publicaciones propias un único e intenso poemario, ‘Papel Albal’; y también ‘Chupitos poéticos’, lo que considera más bien como «un aprendiz de libro» por su carácter de recopilación de algunos de sus poemas breves y/o aforismos, en una publicación muy curiosa: «encajados, en una cajita preciosa».

Ángeles Fernangómez es además una notable gestora, instigadora, activista cultural. Socia co-fundadora de la Asociación de pintores y poetas ‘Versos pintados del Café Gijón’, organiza y coordina también los encuentros poéticos del Grupo Poética en Gredos (‘Encuentros en La Lobera’- Ávila) y es creadora y coordinadora del ciclo ‘La Literatura Temática’ en El Dinosaurio (Madrid), por nombrar solo algunos eventos en los que está o ha estado implicada; encuentros en los que a menudo relaciona la literatura con el arte en general y en los que busca mantener al margen a los ególatras para priorizar el hecho de «compartir los muchos yoes a los que aúna la palabra».

Para finalizar, hacerlo con una reflexión que Ángeles Fernangómez nos regala de sí misma: «Escribir es mi mejor forma de relacionarme con el mundo». A los demás nos toca leerla para entrar a forma parte de su mundo.
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