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Rebajas

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OPINIóN IR

16/01/2022 A A
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Rebajas
Ha querido el calendario que en este mes de enero vengan a coincidir las rebajas en el comercio y la sinfonía electoral en tierras de Castilla y de León. ¿Lo decidió así el hacedor de la convocatoria, quien quiera que haya sido, o ni siquiera lo pensó? No se sabe, nadie lo confesará nunca, pero las coincidencias rara vez existen.

El caso es que una y otra campaña tienen numerosos elementos en común hasta el punto de aparecer casi como complementarias. Se trata de vender, al fin y al cabo, y en una y en otra el producto y el beneficio imperan, mientras que los consumidores / votantes son en realidad casi simples comparsas. Necesarios, por supuesto, pero el interés primero reside en dar salida a un artículo que no sirvió o no se puso a la venta en la temporada que concluye y en asegurar o mejorar con ello la cuenta final de resultados. De ahí que en muchos casos el reclamo tenga más esplendor que la mercancía y que todo sea susceptible de un mayor chalaneo con tal de consolidar el negocio. Y de ahí también la importancia de lo que llaman, si existiera, educación del consumidor. Que es tanto como decir educación del ciudadano y de la ciudadana. Cultura cívica.

Es precisamente la cultura cívica y el engrasado ejercicio de los deberes de ciudadanía lo que nos permite, en uno y otro caso, distinguir saldos, gangas, baraturas, restos, sobrantes y oportunidades de cuanto es sustancial en verdad y no incluye sospechas de fraude. En este caso, si se trata del comercio, cabe siempre el remedio de acudir a la oficina del consumidor y presentar una reclamación por ver si prospera; pero si se trata de elecciones, no hay enmienda hasta la siguiente vuelta. Y en algunos casos no hay ningún tipo de arreglo. Por eso mismo, entre bulos y añagazas como anda el juego y con las orejas de lo neorrancio asomando, más vale tener buen juicio y fino temple, no vaya a ser que la bilis reemplace a las neuronas para toda la eternidad. Por aquí ya llevamos recorridos treinta y cinco años de ella.
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