Publicidad
Rafael Saravia: "Durante la pandemia no he sido capaz de escribir poesía"

Rafael Saravia: "Durante la pandemia no he sido capaz de escribir poesía"

CULTURAS IR

El autor con el poemario ‘Vena amoris. Cafuné & Revolución’ que presenta este jueves en el Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo. Ampliar imagen El autor con el poemario ‘Vena amoris. Cafuné & Revolución’ que presenta este jueves en el Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo.
Joaquín Revuelta | 25/02/2021 A A
Imprimir
Rafael Saravia: "Durante la pandemia no he sido capaz de escribir poesía"
Publicaciones El poeta malagueño afincado en León presenta este jueves su nuevo poemario ‘Vena amoris. Cafuné & Revolución’ (Eolas ediciones) en el Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo, una obra de madurez en la que el amor y la belleza están presentes pero también el pensamiento y la reflexión
El ciclo de encuentros literarios de las bibliotecas municipales ‘Letras en la buhardilla’ contará este jueves con la presencia del poeta malagueño de origen y leonés de adopción, Rafael Saravia González, quien a partir de las 19:00 horas presentará en el Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo su nuevo poemario ‘Vena amoris. Cafuné & Revolución’, que ha sido editado por el sello leonés Eolas ediciones dentro de su colección ‘Seinne’ y cuyo editor, Héctor Escobar, acompañará al autor en un acto que debido a las restricciones sanitarias tendrá un aforo limitado a 30 personas, por lo que los interesados en asistir a la presentación deberán inscribirse previamente en el mail extensionbibliotecaria.bmleon@gmail.com o solicitando una plaza en el teléfono 987583011.

La inclusión del término revolución en el título del nuevo poemario de Saravia puede hacer pensar que nos encontramos ante un texto más político que otros del autor malagueño. «Más no pero menos tampoco. Se está vendiendo más como un poemario de amor y es verdad que el amor es un eje fundamental en ‘Vena amoris’, un título que no sé si sabrás hace alusión a una vena que se extiende desde el dedo anular de la mano izquierda directamente al corazón y por esa razón los anillos de casados se llevan siempre en ese dedo», argumenta Saravia, que ha estructurado el poemario en dos partes que responden a su vez a los títulos de ‘Cafuné’ y ‘Revolución’. «El primero estaría más vinculado al amor, pero también entendido como algo revolucionario cuyo objetivo es romper con un sistema tremendamente capitalista en el que impera el consumo. Se trataría pues de prestar más atención a lo intangible», sostiene el poeta, que descubrió esta palabra, que hace mención a la acción de acariciar el pelo de la persona amada, en Portugal. «Me parece una forma muy hermosa de definir el amor con solo una palabra, que significa dedicar tiempo a otra persona, hacer algo no productivo en términos económicos pero que genera un bienestar social».

Ese amor que destila ‘Cafuné’ no solo tiene un componente romántico sino que también se extiende al amor por la naturaleza, que para Saravia es un tema fundamental que ya estaba presente en el anterior poemario ‘El abrazo contrario’ (Bartleby editores). «Desde el anterior libro ha habido un cambio en el sentido de que ahora tengo una conciencia mucho más desarrollada sobre el hecho de que nos estamos cargando el planeta y de ahí vienen prácticamente todas las crisis, tanto la económica como la sanitaria, etc. El ecosocialismo para mí es muy importante en estos momentos y ‘Revolución’, la segunda parte del poemario, va un poco por ese camino, porque toca el tema de volver a conectar con lo íntimo, con la tierra, con el sustrato. En esta segunda parte del libro hago una reflexión sobre el significado de revolución desde el activismo y la militancia de mis 18 o 20 años al planteamiento actual de una persona que ya ha rebasado los cuarenta, con lo que supone también de pérdida por no haber podido cambiar la sociedad. Ni que decir tiene que la revolución que ahora planteo es mucho más íntima, donde los aspectos políticos tienen que ver con planteamientos anticapitalistas, pero donde también dedico un espacio a la tierra, al hecho de darse tiempo y de saber que lo incendiario no es la única vía para cambiar las cosas y que los cambios que podemos introducir en nuestro pequeño entorno es la mejor manera de ir cambiando poco a poco de manera global».

Rafael Saravia confiesa que con el editor leonés Héctor Escobar mantiene una relación de hermandad y que llevaban ya un tiempo con la idea de sacar un poemario en el sello Eolas. «La verdad es que la edición es una joya, un libro en tapa dura, con un formato exquisito, sin plastificar, lo que supone una apuesta a mayores por la novedad, e ilustrado, porque tanto la portada como las cuatro ilustraciones que van en el interior tienen la autoría de mi mujer, Emma S. Varela, y en ese sentido me ha dado pie a hacer el libro que yo quería realmente», reconoce el poeta malagueño, que ya tenía listo el poemario para su lanzamiento en febrero de 2020, un mes antes del decreto de estado de alarma. «De hecho estaba acabado un tiempo antes. ‘Cafuné, la primera parte del libro, era un pequeño libreto que salió en una edición de autor de una editorial valenciana que tiró una veintena de ejemplares, de los que cinco me los quedé yo y los otros quince se pusieron a la venta. Muy poca gente pudo tener acceso a ese libro que contaba con pinturas originales del editor. Ese libro lo remodelé un poco, de hecho quité algún poema y añadí otros, y decidí incorporarlo a este poemario, cuya segunda parte, la que corresponde a ‘Revolución’, la escribí durante los meses de noviembre y diciembre del 2019. Y es prácticamente lo último que he escrito porque durante toda la pandemia no he sido capaz de escribir poesía. He escrito alguna reseña, algún pequeño artículo para alguna revista y demás, pero lo que es poesía he estado bloqueado, porque no ha sido por falta de tiempo dado que, como todo el mundo, estuve confinado en casa durante meses, pero ante tanto ‘ruido’ no ha habido manera de contar nada».

Aunque ‘Vena amoris. Cafuné & Revolución’ se puede considerar un poemario pre-pandemia, algunos de sus contenidos son un reflejo de lo que estaba apunto de llegar. «De hecho, la parte de ‘Cafuné’ refleja esa necesidad de sabernos escuchar, de sabernos tocar, que en cierto modo se ha ido perdiendo en unos meses especialmente duros. En este libro planteo volver a construir unas relaciones que habíamos perdido, porque en realidad estamos construyendo un mundo ajeno a las personas, ajeno a la sociedad. Nos llenamos de aparatos, de tecnología, de proyectos futuros en ese sentido, y las relaciones personales las hemos desatendido. ‘Revolución’ habla mucho de eso, porque la pandemia te está dando la oportunidad y la obligación de dedicarte tiempo, de cambiar los tempos mundiales, de cómo debemos entender el mundo, y nos está descolocando. Ojalá que de este descoloque pueda salir algo positivo», sugiere Saravia, a quien ‘Cafuné’ le resulta fundamental por la pulsión del amor y ‘Revolución’ le parece aún más interesante por su componente ideológico y su invitación a la reflexión.

Preguntado si quedó un poco cansado de su etapa anterior como gestor cultural, hasta el punto de irse apartando cada vez más de su exposición pública, el antaño impulsor del Premio Leteo admite una cierta contradicción en su reflexión al respecto. «Estoy ahora con un proyecto de un festival más grande, pero al mismo tiempo te confieso que quedé muy agotado de ese periodo de mi vida. Me daba pena que el Premio Leteo se quedara ahí, por la trascendencia que ha tenido traer a León a estos escritores tan importantes, y lo que he hecho es intentar contactar con gente joven de la Universidad para cederles el proyecto sin que tengan que seguir una línea continuista respecto al modelo anterior. Pero no he tenido una respuesta», reconoce Saravia, que ahora está por aplicarse a sí mismo la filosofía que destila ‘Revolución’ y vivir unos tempos y unos ritmos más lentos, «que creo que son necesarios para poder disfrutar de las cosas que vamos viviendo y la gestión cultural es un zumbido constante que por suerte en mi caso creo que se ha ido pasando. No te voy a negar que antes esa vida pública me agradaba bastante, que el ego me llevaba a estar en todos los sitios, pero ahora necesito retirarme y disponer de más tiempo para mí».

Sobre los temas que van a marcar en un futuro su actividad poética, el autor malagueño residente en León cree que se impone esa preocupación ecosocial que debe llevarnos a mirar el mundo de una manera diferente. «Para mí la poesía es una combinación de pensamiento y música. Una poesía exclusivamente festiva no me sale. No es que no la acepte o que no la pueda disfrutar en otros autores que la han hecho, sino que no me sale. Tanto si apelo al amor como a otras temáticas siempre lo hago desde una reflexión filosófica. Ese tránsito entre la literatura, que es pensamiento, y la música, como el arte mayor que trasciende a todo por su condición de lenguaje universal, es la poesía. Y cada vez tengo más claro que debo hacer más hincapié en la reflexión, en pensar, en saber que quiero transmitir algo en concreto que no sea exclusivamente preciosista. El grado de belleza es fundamental porque creo que la belleza se encuentra íntimamente ligada con la revolución, con el cambio, con el camino hacia la mejora. Lo bello nunca puede ser malo. Y apelando un poco a la frase de Gamomeda ‘la belleza es un lugar donde no van a parar los cobardes’ hace falta valentía para defender la belleza y en ese sentido me parece un concepto revolucionario. Mi actividad poética y mis lecturas cada vez se encaminan más hacia el ensayo a fin de aprender un poco de grandes pensadores y darle esa trascendencia bella a través de un ritmo concreto de la música, de la musicalidad de las palabras, que pueden combinar de manera muy extraña. Quizás es esa un poco mi línea poética, una línea un poco más ecosocial y de pensamiento», concluye Saravia.
Volver arriba
Newsletter