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El auge y caída minera marcan los 'bailes' de censo en Villablino

El auge y caída minera marcan los 'bailes' de censo en Villablino

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Estefanía Niño | 18/10/2021 A A
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El auge y caída minera marcan los 'bailes' de censo en Villablino
Radiografía de la despoblación El partido judicial tenía una población de 16.071 en 1920, que creció hasta los 21.592 en los años 70 para volver a caer
La historia se repite en otra comarca minera. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) corroboran como el Partido Judicial de Villablino, al igual que otras cuencas, pasó de ser una comarca eminentemente rural a principios del siglo XX para industrializarse en torno al carbón. La necesidad de mano de obra motivó que toda la zona experimentara un auge de población que, tras los años de bonanza, comenzó a decaer a partir de la década de 1970.

Analizando el periodo entre 1920 y 2020, el descenso de habitantes en esta comarca es del 31% Si analizamos el siglo comprendido entre 1920 y 2020, observamos un descenso de habitantes del 31%, que asciende al 48% si tenemos en cuenta los últimos 50 años (1970-2020). En la segunda década del siglo XX, la población censada en este partido judicial se cifraba en 16.071 habitantes. La industrialización con la apertura de las minas, el tren minero, la necesidad de mano de obra y de servicios hizo crecer el censo durante los siguientes años, en los que el carbón fue el motor de toda la comarca. En el año 1970 los habitantes crecieron hasta alcanzar la cifra de 21.592. Medio siglo después, en 2020, el censo cae por debajo del año 1920, con una población censada en este partido judicial de 11.096 personas.


¿A qué se debe esta pérdida de población? Uno de los motivos es la tendencia generalizada conocida como el éxodo rural, atraídos por servicios y oportunidades de empleo. Sin embargo, en esta zona se refleja el paso de la actividad minera, subiendo la población desde los inicios de las explotaciones de una manera más industrializada hasta situarse en un ‘pico’ durante los años de mayor auge. A partir de ese momento, la crisis de sector, las medidas de Europa y las políticas de descarbonización hicieron que fueran desapareciendo las minas, y con ellas el trabajo y una buena parte de la población.

Por municipios

El partido judicial de Villablino está formado por los municipios de Cabrillanes, Murias de Paredes, Palacios del Sil, San Emiliano y Villablino. Si analizamos las cifras del censo municipio a municipio, la peor parte en cuanto a porcentajes se la lleva Murias de Paredes, que ha perdido en los últimos 50 años en torno al 77% de su población, mientras que en Villablino esta pérdida en el mismo periodo se fija en torno al 39%.

Los datos reflejan que el municipio de Cabrillanes de Babia contaba en el año 1920 con una población de 2.155 personas. A pesar de la actividad minera, en 1970 el municipio babiano notaba un ligero descenso en el número de vecinos, que se cifraban entonces en 2073. Medio siglo después, en el año 2020, la población empadronada era de 747 personas, lo que supone un descenso de casi el 64% con respecto a los 70.

En el caso de Murias de Paredes, el año 1920 arroja una población censada de 3.385 vecinos. En 1970, y a pesar de la cercanía geográfica de las explotaciones mineras y por tanto de oportunidades laborales, el censo merma hasta los 1643 habitantes. Cincuenta años después, el declive poblacional en el municipio omañés continúa, y es que los datos de 2020 apuntan a tan solo 371 vecinos censados, lo que supone una pérdida del 77% con respecto a medio siglo antes.

En Palacios del Sil, el registro del año 1920 indica una población de 2681 habitantes, que descendieron significativamente en 1970 hasta los 2.164 vecinos. La tendencia a la baja se ha mantenido en los últimos 50 años, y en el 2020 el censo se cerraba con 907 personas, lo que supone en torno a un 58% menos que medio siglo antes.

San Emiliano de Babia también muestra una tendencia a la baja desde el año 1920, momento en el que contaba con una población de 2.788 habitantes. Cincuenta años después, en 1970, esta cifra se redujo a los 1.684 habitantes, que volvieron a descender en 2020 hasta los 627 vecinos. Solo en los últimos 50 años el municipio ha perdido en torno al 39% de su población.

La ganadería y el turismo rural, yacimientos para la esperada reconversión económica y social Finalmente encontramos el caso del municipio de Villablino, que ha experimentado subidas y bajadas de censo ligadas a la actividad minera, su auge y finalmente su caída. En el año 1920 Laciana contaba con una población censada de 5.062 habitantes. La actividad minera fue creciendo, con ella la mano de obra y servicios auxiliares, y así encontramos que en el año 1970 su población casi se triplica pasando a los 14.028 habitantes. Tras los 70, llegan momentos críticos para el sector que desembocaron en diferentes protestas, quizá la más conocida fue la Marcha Negra, y el carbón comenzó a caer al igual que la población del municipio. En el año 2020 Villablino contaba con una población censada de 8.444 vecinos, un 39% menos que en los 70.


Un futuro verde

El carbón ha sido el motor económico del Partido Judicial de Villablino durante más de un siglo. Ahora, toca reconvertirse y buscar un nuevo futuro que tiene tintes verdes. La ganadería y el trismo rural y natural se vislumbran como los grandes filones para renacer de toda una comarca. Ya existen diferentes iniciativas encaminadas a darle esta nueva vida aprovechando los recursos naturales.

En Villablino son muchas las iniciativas para convertir al Valle de Laciana en un destino turístico de primer orden, como la Vía Verde y el Camino Natural, el Centro de Interpretación del Urogallo de Caboalles de Arriba, el Pozo María de Caboalles de Abajo y el proyecto para convertirlo en Archivo Histórico de las Familias Mineras, u otro proyecto centrado en la creación de una playa fluvial en la localidad de Villaseca. El municipio omañés de Murias de Paredes ha hecho de la tradición su mejor legado, girando en torno a La Casona de los Condes de Luna, donde se aúna patrimonio natural, cultural y etnográfico en una comarca con grandes potencialidades. En el caso de Babia, los municipios de Cabrillanes y San Emiliano son todo un referente para el senderista, tanto a pie como en bicicleta, con espectaculares rutas y sendas para recorrer y descubrir. Por su parte, Palacios del Sil cuenta con grandes atractivos como su diversidad paisajista y riqueza natural, con vestigios glaciares, y especies animales en peligro de extinción como el oso parto y el urogallo.

La actividad ganadera también parece repuntar, el número de ganaderías ha aumentado exponencialmente en los últimos años en Laciana, Babia y Palacios del Sil.

Caboverdianos y portugueses llegaron entre los 60 y los 70

La necesidad de mano de obra para atener la industria del carbón motivó las migraciones hacia el Valle de Laciana. Tal y como recoge el Ayuntamiento de Villablino en su página web, «a finales de los años 60, la empresa motriz del valle volvió a un introducir un nuevo cambio en la sociedad lacianiega, al optar por la contratación de trabajadores portugueses, para solucionar con urgencia la necesidad de incrementar su plantilla, y debido a la falta de mano de obra en los alrededores. Esta táctica se continuó durante los primeros años de la década de los 70, y culminó en 1975, con la contratación de trabajadores procedentes de Cabo Verde. Casi 4 mil trabajadores lusos pasaron desde entonces por la plantilla de La Minero, además de 171 caboverdianos que hicieron lo posible por traer a sus familiares a la zona, hasta formar una comunidad superior al medio millar de africanos».

Un tren de desarrollo económico y social

Hace dos años se cumplía un siglo de la llegaba a Villablino (León) el primer tren carbonero desde Ponferrada, el ‘Ponfeblino’, el 23 de julio de 1919. Se trataba de una línea de vía estrecha que tenía como función sacar de la comarca de Laciana hacia la meseta la producción minera, pero también se convirtió en un hito histórico que marcó el desarrollo económico de toda una zona. Esta gran infraestructura ferroviaria levantada por la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada permitió dar salida al mineral, pero también motivó el crecimiento de la zona. Si bien Ponferrada, final de esta línea, se convirtió en una urbe industrial, llena de oportunidades económicas y con un incremento de población importante, otras muchas fueron las localidades agraciadas por el recorrido ferroviario, que permitió un movimiento de mercancías y personas hasta la fecha desconocido.
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