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El bosque que sabe de los sudores de un 'Príncipe'

El bosque que sabe de los sudores de un 'Príncipe'

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Espectacular aspecto de uno de los paseos interiores del paraje natural y pinar de El Rabizo, hace solo unos días, en la última nevada. | MARIO GONZÁLEZ Ampliar imagen Espectacular aspecto de uno de los paseos interiores del paraje natural y pinar de El Rabizo, hace solo unos días, en la última nevada. | MARIO GONZÁLEZ
Fulgencio Fernández | 15/02/2021 A A
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El bosque que sabe de los sudores de un 'Príncipe'
Tesoros de los lunes José Manuel García, el único leonés vivo que ostenta el Premio Príncipe de Asturias (del deporte) nos lleva hasta el cercano pinar del Rabizo, es el bosque que más sabe de los sudores y horas de entrenamiento de un gran Campeón del Mundo, también en lo humano
León sólo tiene un premio Príncipe de Asturias vivo y no te lo creerás si lo cruzas por La Robla, su pueblo, donde vive y de donde jamás quiso irse. Se llama José Manuel García y no lo creerás pues encontrarás a un tipo cercano y humilde, que vence la timidez con la experiencia de tanto como ha vivido, que siempre anda trajinando algo para ese deporte roblano con el que lleva volcado toda su vida. Contaros el palmarés de este deportista de 55 años recién cumplidos me llevaría las dos páginas de las que dispongo para hablar de casi veinte años en la elite, desde que fue Campeón de España juvenil en 1983 hasta su brillante título de Campeón del Mundo de Maratón con la selección española en Atenas. En medio apunta todos los éxitos individuales —y, sobre todo, en equipo que la gente así es muy de equipo— en cross, media maratón y maratón. Tal vez lo veas pasar en bicicleta de montaña pues las rodillas le han pasado factura a tanta caña y ahora disfruta del deporte en bici...

De su calidad de hombre de equipo hablaba Martín Fiz no hace mucho en Marca: «En las temporadas de cross nos juntábamos José Manuel García (El Morgan), tú y aquí el menda. Entrenar con nosotros en la Robla era como enfrentarse a la muerte, nadie daba el brazo a torcer, vaya entrenamiento tan extenuante. Éramos un trío imparable, nos temía hasta el mismísimo Haile Gebrselassie». Ese tú que sigue a José Manuel es Alejandro Gómez pues el párrafo forma parte de una carta abierta al fallecido atleta gallego, que tiene triste estos días al roblano pues, explica, «me unía una gran amistad con Alejandro y él me consideraba como el hermano que nunca tuvo. Es el atleta que yo he conocido con más calidad y mejores cualidades físicas».

Y de su pasión por La Robla y su fidelidad a su tierra habla una respuesta al gran Alfredo Varona: «Estoy a gusto con lo que hice. Llegué hasta donde tenía que llegar y elegí como quise vivir. Tuve ofertas para ir a Madrid de junior, becas. Pero preferí quedarme en La Robla, aquí un poco aislado pero feliz en mi pueblo, al lado de mi gente, de mi familia, de toda mi vida». Curiosamente el artículo se titula ‘Los inviernos de José Manuel’, que son historia del atletismo español y trajeron a la localidad a los mejores atletas de España.

Con todo lo apuntado es fácil de entender el ‘tesoro escondido’ que elige José Manuel, aquel que mejor conoce, más le vincula a su tierra y es, además, poco conocido pues cuando se habla del Rabizo todo el mundo piensa en carretera pero allí al lado está el paraje natural y pinar del Rabizo, el lugar que más sabe de los sudores de un Príncipe, el premio Príncipe de Asturias de los Deportes José Manuel García. Acostumbrados a pasar en coche por allí tal vez no reparamos en este paraje del que nos explica el roblano:«Este paraje natural es un pinar que consta de 620 hectáreas de arboleda, con una densidad de 1 árbol / 12m², que sirven de refugio y abrigo a una variada fauna y flora.;sobre todo tres variedades de pino: el silvestre o pino albar , pino laricio y pino negral». Cree el atleta que es el lugar ideal para practicar deportes como senderismo, running-correr, bicicleta de montaña y en la temporada micológica, la recogida de setas. «Yo he practicado ahí senderismo, es un lugar idóneo dado las numerosas pistas forestales que nos ofrece el pinar, de más o menos kilómetros; he hecho running-correr, es la actividad que más me ha hecho sentir este lugar como algo propio, ya que ha sido donde yo he podido explotar mis cualidades físicas y llegar a conocer el deporte del atletismo, en la especial del fondo como atleta profesional; también bicicleta de montaña, es la actividad que actualmente más práctico y en la que tengo la posibilidad de recorrer todos y cada uno de los caminos realizados en la época de atleta».

Y de todos estos recorridos, miles de kilómetros entrenando como atleta, hay uno especial para él: «Calentar en el área recreativa del Rabizo y atravesar hasta Fontanos es para mi especial, con un alto valor sentimental pues visitaba las dos poblaciones más importantes para la familia, natural de Fontanos, donde nacieron mis cinco hermanos, siendo yo el único que nací en La Robla».

Ha entrenado mucho en el Rabizo, lo ha hecho con los mejores atletas del país, ha disfrutado mucho. «Me producía una especial sensación de bienestar correr en solitario en medio del bosque, superar el dolor de piernas que a veces surgía en algún duro entrenamiento o el latir del corazón tras superar una cuesta después de muchos kilómetros aunque... también he sentido el miedo, de manera especial los años en las categorías cadete- juvenil y junior; en las sesiones de tarde en invierno, con pocas horas de luz tenía que sufrir la oscuridad del bosque de noche y el ruido del viento con los pinos en la última parte del entrenamiento».

Señala José Manuel que también el área recreativa ofrece todo tipo de posibilidades para andarines, caminantes, curiosos, familias...

El Rabizo, su paraje natural y pinar, y José Manuel García, dos símbolos de La Robla que merece mucho la pena conocer a fondo, no desde la carretera.
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