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Quién fue a hablar

Quién fue a hablar

OPINIóN IR

07/12/2020 A A
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Quién fue a hablar
¡Mira quién fue a hablar! Es la descalificación basada en los antecedentes del sujeto que, tal vez, y a pesar de todo, está diciendo verdades como puños. Pero uno se pregunta: ¿Puede quedar descalificado un aserto según de quien provenga? ¡Mira quién fue a hablar! Así cortaban en el pueblo al ricachón que repetía como un mantra: El hambre afila el ingenio. Como si envidiara a los pobres por la oportunidad de ser más ingeniosos.

El pacto del bicéfalo gobierno con independentistas y herederos de terroristas ha desatado las lenguas. Es legítimo. ¿Pero, es ético? Conviven soluciones, opuestas: una mantiene que lo que es legal es legítimo y ético; otra que no es ético. Hace una cosa y luego la prohíbe. ¡Mira quién va a hacerlo! Escuchar a los viejos dirigentes afear la conducta de los jóvenes correligionarios, y a estos abominar de aquellos por haber aceptado las puertas giratorias. Mira quién habla. Ya no son los mismos.

«No soporto resultar predecible» dice Clint Eastword en ‘Licencia para matar’. Y esto es lo que están resultando, predecibles, muchos de nuestros gobernantes. Y predecibles resultan algunos de nuestros exgobernantes. Eso le achaca José Luis Martín Palacín a Felipe González, a propósito de la reprimenda que el expresidente le echa al gobierno actual por pactar con los exterroristas e independentistas. «Cuando apareces atravesando puertas giratorias… haciendo valer tu derecho individual por encima de tus responsabilidades históricas». ¡Responsabilidades históricas. ¿Y eso qué es lo que es? Como diría el otro. Mira quién fue a hablar…

‘A sensu contrario’ tenemos lo que declara el entrenador Guardiola a propósito de Maradona, el ídolo de millones de personas abducidas por la magia del difunto con el balón, y ahora trocados en retahílas de multitudes llorosas que a muchos resultan aborrecibles debido a la calaña personal del dios caído. «No importa lo que hiciste con tu vida, sino lo que hiciste con las nuestras». Aquí queda abolida la descalificación por la conducta. No hay ¡mira quién fue a hablar! justificado por los grandes ratos de euforia que proporcionó, en vida, a su parroquia.

Dice Julio Llamazares, en su recientísimo libro ‘La primavera extremeña’ que los italianos, al principio de la pandemia, aceptaban con resignación y de buen grado, las limitaciones que se les imponían, razonando así: «mientras que a nuestros padres o abuelos les tocó ir a la guerra, a nosotros solo nos han pedido que nos quedáramos en casa». Eso es razonar como se debe. Eso es saber escuchar analizando todos los elementos y circunstancias. ¿A ver si va a ser cierto que el hambre agudiza el ingenio?
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