Publicidad
Puro teatro

Puro teatro

OPINIóN IR

23/07/2019 A A
Imprimir
Puro teatro
A veces a uno le da por pensar que todo lo que se pudiera llegar a decir o pensar, ya fue dicho o pensado. Buceamos en los escritos de los antiguos griegos, de los clásicos latinos, de los autores renacentistas y de los siglos de oro o acaso en los de los gigantes de la literatura del siglo XIX y encontraremos las palabras concretas que, pese haberles dado forma hace mucho, se ajusten también para describir de manera precisa acontecimientos de nuestros propios tiempos. Hoy, se me vino a la cabeza Calderón de la Barca con eso de la vida como teatro, idea por cierto ya presente en los antiguos, y en parte ese pensamiento fue como un calmante vitaminado que me permitió encajar de manera más natural los acontecimientos políticos del presente.

Y es que la Humanidad siempre ha tenido la inclinación a considerar su propio tiempo como la cúspide de todos los tiempos, siempre atribuyéndole una excepcionalidad y singularidad que fácilmente se desnuda con la lectura de los pensamientos de los que nos precedieron en la Historia.

Creo que hoy muchos consideran única y extraordinaria la descomunal teatralización de la vida pública que vivimos, pero lo cierto es que ese teatro se practicó en otras épocas con el mismo imponente afán y emético empacho. Pero también en otras épocas hubo momentos en los que las personas decidieron prescindir del teatro y acudir a las actitudes trascendentes. Recuerdo así, de nuevo, a Marcelino Camacho y su famosa frase: «Podría haber escogido una vida sin sobresaltos, pero entre lo posible y lo necesario, elegí lo necesario».

Seguro que, a no tardar, otros tiempos de actuar impelidos por lo necesario también llegarán. La Historia siempre nos da oportunidades para ello. Y de hecho algunos responsables políticos de este país están precisamente ante esa ocasión. Tal vez las Musas, y en particular Clío, los inspiren para dejarse de teatros y hagan realidad lo que los españoles y españolas decidieron en las últimas elecciones. Porque esa es nuestra mayor necesidad.
Volver arriba
Newsletter