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Psicología económica para inversores

Psicología económica para inversores

OPINIóN IR

05/11/2019 A A
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Psicología económica para inversores
Recientemente la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado un folleto titulado ‘Psicología económica para inversores’ que recoge los descubrimientos procedentes de la psicología, la neurología y la neurofisiología sobre el modo en que funciona nuestro cerebro y que son de gran utilidad para explicar cómo tomamos decisiones de inversión.

La economía conductual, de moda en los últimos tiempos por la concesión del Nobel de Economía en 2017 al economista Richard H. Thaler en sintonía con la del catedrático de psicología Daniel Kahneman en 2002, pone de relieve que las personas no somos solo y totalmente racionales; de hecho, muchas de las decisiones que tomamos en el día a día y que nos hacen la vida más llevadera se deben a lo que llaman el ‘Sistema 1’, ese mundo de las decisiones rápidas, instintivas, emocionales, automáticas e inconscientes. El ‘Sistema 2’ son las decisiones lentas, analíticas, estructuradas, lógicas y conscientes. Estos dos sistemas interactúan y están siempre activos. El problema es que no siempre son perfectos: en el ‘Sistema 1’ hay ‘veleidades’. En el ‘Sistema 2’, pereza.

Estas veleidades del ‘Sistema 1’ son unos trucos de nuestro cerebro, llamados sesgos, que son atajos mentales para simplificar la cantidad de procesos mentales que se llevan a cabo constantemente. Estos sesgos, que son doce, hacen que tomemos decisiones de inversión que no son correctas. Un test de 48.000 personas realizados por Schroders nos dice que el sesgo más presente entre los inversores españoles es la ‘Aversión a las pérdidas’: sufrimos más una pérdida y valoramos menos una ganancia, es decir, las pérdidas pesan más que las posibles ganancias; y que el sesgo de ‘Exceso de confianza’, que es la tendencia a sobreestimar los conocimientos y juicios subjetivos y considerarlos certeros, se da más en los hombre que en las mujeres, que por el contrario tienen más tendencia al ‘Efecto rebaño’, a imitar a los demás de forma irracional sin considerar la información que se tiene. Otros sesgos son la ‘Ilusión de control’ que se produce después de habernos informado, el sesgo de ‘Confirmación’ que explica por qué captamos esa información que corrobora nuestras convicciones o el de ‘Autoridad’: sobreestimamos las opiniones de determinadas personas por ser quienes son sin enjuiciarlas.

Conozcamos estos sesgos e intentemos minimizarlos.
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