Protocolos

Protocolos

OPINIóN IR

31/05/2020 A A
Imprimir
Protocolos
Cuando falla el buen hacer, llegan los protocolos. Puede ser una afirmación que, por simple, parezca ingenua sobre todo en estos tiempos, pero la lluvia protocolaria requiere de lo complejo, lo necesita para ser, y huye de cuanto resulte sencillo. También los individuos reclaman cada vez más un reglamento porque ello les libera de la toma de decisiones y de sus obligaciones éticas. Pueden así centrarse en la exaltación de su libertad individual que les llevará, paradójicamente, a protestar contra todas esas reglas castradoras. Y vendrán entonces más protocolos.

Es ésta una palabra biensonante, como tantas otras que tratan de eludir las aristas de lo que en verdad significan o referencian. Años atrás, en el uso común no había protocolos más que en ciertas actividades ceremoniosas, oficiales o solemnes. Sí, también en los procesos científicos y técnicos, pero era ese un ámbito más estrecho. Lo otro, lo general, eran reglas obligadas a obedecer. Es evidente que las sociedades actuales son más que complejas, mucho más aún en circunstancias tan enrevesadas como las que atravesamos, todo lo cual obliga a normas, leyes, decretos… y protocolos. En suma, la antítesis del buen hacer que, por lo visto, ha de ser impuesto.

Como en casi todo, hay buenos protocolos y protocolos malos. Los primeros son en realidad elementales guías de actuación o de procedimiento, como los que se dictan en la dichosa desescalada, que aún así resultan controvertidos porque todo es hoy, aquí, materia para la polémica. Los segundos son indicios de que existen transgresiones mayores que deben ser corregidas, es decir, no es tanto el mal un tratamiento como la causa. También de ello hay en abundancia en este mismo hoy y aquí y por eso acabaremos todos en los tribunales, que es lo que se lleva.

Simplificando de nuevo, podría decirse que frente a un derecho natural la apuesta moderna es el derecho penal. O, como decíamos al principio, para qué el buen hacer si siempre cabe redactar un fatigoso protocolo.
Volver arriba

Newsletter