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Primero suicidarse

Primero suicidarse

OPINIóN IR

18/11/2015 A A
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Primero suicidarse
Nadie entre aquí que no sepa geometría. Esta era la advertencia grabada en el frontispicio de la Academia de Platón en Atenas. Las matemáticas como puerta abierta para comprender el misterio del universo. Las leyes matemáticas como el hilo que nos guía a través del laberinto. Es grandioso el esfuerzo que a lo largo de siglos, ya milenios, los grandes pensadores, filósofos, científicos, han desplegado para penetrar en las entrañas de la realidad que nos rodea y las matemáticas han sido la antorcha que ha llevado la luz donde estaba oscuro. Las matemáticas son una de las proezas de la humanidad y los matemáticos algunos de los ejemplares más distinguidos de nuestra especie.

Una de las propiedades básicas de las matemáticas es la ‘propiedad conmutativa’, la que afirma que el orden de factores no altera el producto. Propiedad válida para el mundo de los números, pero no tanto para aplicarla a otros ámbitos humanos.

Leemos en la prensa, con más frecuencia de la que una sociedad digna debería admitir, casos de hombres que asesinan a sus mujeres y luego se suicidan. Esposos que tiran a su esposa por el balcón y luego se tiran ellos. Exnovios que apuñalan a su exnovia y luego se apuñalan ellos. Celosos que le pegan un tiro a su amante y luego se descerrajan otro tiro en sus propias sienes. Y evidentemente, no es lo mismo, no, no se cumple la propiedad conmutativa, del orden depende el resultado.

No es lo mismo que un hombre mate a una mujer y luego se suicide, por este orden, que se suicide él primero. Y esto es lo único que yo les pido a todos esos hombres en trance de matar, lo único, no les voy a pedir que se reformen ni que sean buenos ni que pasen página y olviden ni que dejen de odiar, no, nada de esto, cada uno es muy libre, pero sí les quiero pedir que cambien el orden, sólo esto, que antes de tirarlas a ellas por el balcón se tiren ellos, nada más les pido, que se maten primero y lleven consigo tanta paz como descanso dejen.

El mismo ser humano capaz de descubrir que todo número par mayor de 2 puedes escribirse como la suma de dos números primos, sigue asesinando a sus mujeres. Gran paradoja.

Y la semana que viene hablaremos de León.
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