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Por tierras de Babia y de Laciana

Por tierras de Babia y de Laciana

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Restos mineros en el valle de la Mora. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Restos mineros en el valle de la Mora. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 28/05/2021 A A
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Por tierras de Babia y de Laciana
La ruta de la semana Una ruta en la que las explotaciones mineras siguen visibles aunque en recuperación
La comarca de Babia dispone de lugares encantadores y de rutas sencillas unas y otras muy exigentes. A lo largo de las rutas semanales se han ido desgranando muchas de ellas: cumbres como Peña Ubiña, los Huertos el Diablo, el Morronegro, La Crespa, el Montihuero, la peña Chana, Ferreirúa, Peña Grachera, los Picos Albos, los Bígaros, el Muñón, Pozo Lao, Peña Larga, además de diversas rutas como la de la Fonfría, el Camino Real de la Mesa, la laguna de las Verdes, al chozo de Puñín, la Becerrera…

En la página web del ayuntamiento de Cabrillanes, además de hablar del medio natural, de la geología y la biología, se incluyen una serie de rutas, algunas realizadas y otras que pueden hacerse en cualquier momento porque este entorno está lleno de posibilidades.

La ruta es larga aunque sin demasiadas subidas, tiene tramos que coinciden con otros recorridos como el del cordel de Babia de Arriba. Además no tiene pérdida y el camino es cómodo, por lo que puede ser interesante para realizar con niños y si se cansan y no pueden continuar por cualquier razón siempre se puede ir a por un vehículo y recogerlos.

En la localidad de Piedrafita el aparcamiento es sencillo y hay numerosos bares para recuperarse del esfuerzo.


La ruta  
 

El recorrido comienza en la localidad de Piedrafita de Babia, en el parque de las begonias, desde donde se sigue por la carretera poco concurrida que lleva a la localidad de Quintanilla, siempre a la sombra de la Peña Requilán que se encuentra a la derecha; a la izquierda toda la vega babiana. Aunque la carretera es poco frecuentada, algunos vehículos pasan y por ello es interesante reseñar que a lo largo de ese recorrido hay una acera peatonal que libra al caminante del peligro de los coches. Una vez llegados a Quintanilla se debe seguir a lo largo del pueblo, bien por la parte baja, bien por el Otero, para salir por el camino asfaltado de la derecha del arroyo de Valmayor, en dirección Sur suroeste por el valle del arroyo de la Mora.

A lo largo del recorrido por  ese valle se encuentran numerosos restos de construcciones mineras, todas ellas ya en ruinas, sobre todo en el lado derecho en cuya parte superior se encontraba la mina de hulla la Montañesa, que ahora puede ser gravera o cantera a causa del abandono de la minería del carbón. El estrecho camino asfaltado se vuelve más tarde una pista de tierra y todo ello un una suave y prolongada ascensión.

Se llega a la amplia vega de la Cogulla en la que se puede ver hacia el Norte todo el gran movimiento de tierras que significaron las explotaciones de carbón, más tarde reconvertidas algunas en canteras y en estos momentos cubriéndose de una capa de tierra fértil para regenerar el terreno. Continuando el camino entre praderas en las que pastan las vacas se encuentra un amplio espacio muy removido y en una parte un embalse bastante grande, que pudo utilizarse en las labores de extracción minera y ahora puede ser en las canteras.

La ladera de la derecha se ve sin vegetación por las explotaciones mineras de Valverde, Valdemazuenes y la Mora.

Tras pasar el embalse se continúa por pistas de tierra muy usadas y cuando el camino gira a la derecha se entra en la parte alta del arroyo de la Mora, donde existen unas lagunillas naturales que se supone intermitentes, en las que pastan y abrevan yeguas, caballos y potros.

Continúa el camino en suave cuesta hasta llegar a la laguna de la Miranda una de las lagunas naturales babianas, límite de municipio y de comarca, pues a partir de la mitad de la laguna pertenece a Laciana, mientras que la primera parte es de Babia, del municipio de Cabrillanes. Desde esta laguna se sigue por buen camino hasta un vallejo con salida hacia la izquierda, aunque anulando el paso de vehículos a causa de un tapón de tierras que se debe pasar a pie, siguiendo después por camino asfaltado, poco usado y deteriorado por falta de mantenimiento aunque algún vehículo si se atreve a subir.

El asfalto bordea la ladera, llega a un cruce de caminos, donde se sigue hacia la derecha, subiendo un poco más para llegar a un alto, desde donde se comienza la bajada con la vista del pico Muxivén al frente. El descenso es más acusado que la subida. El camino discurre  por tierras lacianiegas del municipio de Villablino pudiendo verse en alguna ocasión la localidad de Villaseca de Laciana en el fondo del valle. Al final se llega al monasterio de Carrasconte, en cuyas cercanías hay un hotel y que de nuevo es límite entre comarcas y ayuntamientos, siendo la piedra furada el hito que muestra el límite entre ambas entidades.

Desde el monasterio ya hay carretera bien cuidada aunque sin demasiado tráfico. Se puede bajar perfectamente y se van viendo los restos de las explotaciones mineras, el Puente de las Palomas en la carretera de Laciana y la cuenca alta del río Sil hacia el puerto de Somiedo. Como el camino de Carrrasconte sale a la carretera de Laciana y para no coincidir con esa vía demasiado concurrida, poco después de pasar bajo los cables de la línea de alta tensión se toma un camino a la derecha que sigue hasta enlazar con otro bajo las Peñas Negras, que bordea la vega y al final va  paralelo a la carretera de Quintanilla, entrando en Piedrafita, para llegar al parque donde se inició la ruta, finalizando en este punto el recorrido.
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