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Por los canales de Llamas

Por los canales de Llamas

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Ubicación de la ruta de senderismo ‘Un paseo por los canales romanos de Llamas de Cabrera’, en Google Earth. Ampliar imagen Ubicación de la ruta de senderismo ‘Un paseo por los canales romanos de Llamas de Cabrera’, en Google Earth.
Francisco A. Ferrero | 03/02/2019 A A
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Por los canales de Llamas
Rutas de nueve a una La red hidráulica de la cuenca del río Cabrera con destino a la gran mina de Las Médulas se compone de seis canales
El pueblo de Llamas de Cabrera, inicio de la ruta, conserva la arquitectura tradicional propia de la Cabrera Baja. Por ello, merece la pena hacer un recorrido por su caserío, suspendido y abalconado sobre el río Cabrera, que circula siempre ruidoso por el fondo del valle.

Desde Llamas de Cabrera, un camino en fuerte pendiente inicial nos traslada al valle de Valdecorrales por su margen izquierda. Después de sortear pequeños cursos de agua que pueden hacer el suelo barroso, especialmente durante el invierno, se alcanza la traza del canal 1, labrado prácticamente en roca viva durante un largo recorrido.Antes de abordar las singularidades del itinerario, merece la pena hacer una pequeña síntesis geográfica y geomorfológica del lugar donde nos encontramos, así como una exposición de lo que se conoce de la red hidráulica con destino a la gran mina de Las Médulas, patrimonio de la humanidad desde 1997. La cuenca del Valle Lleiroso está limitada por las cumbreras montañosas meridionales de La Guiana (1.848 m snm), El Tesón (1.809), Pico Tuerto (2.051) y Cruz Mayor (2.024); una red muy desarrollada que da lugar a los arroyos de La Patadura y Valdecorrales que descienden en un corto recorrido hasta la confluencia con el río Cabrera, a la cota 550 aproximadamente.

Se trata de una pendiente muy pronunciada, acompañada de rocas de cuarcita armoricana muy plegadas, en cuyas charnelas se han alojado minerales metálicos como la arsenopirita, que puede contener partículas de oro de forma muy diseminada. Desde Ponferrada, la cuenca del Lleiroso se situaría detrás de la línea de cumbreras que une la cima de La Guiana con el Pico Tuerto, justo detrás de la localidad de Montes de Valdueza. Montes de Valdueza y Llamas de Cabrera son pueblos hermanos situados cuasi-simétricos en ambas márgenes de la Sierra de los Aquilianos, y por los dos pasan canales de agua con destino a Las Médulas.

El valle del Lleiroso o Leiroso, mal llamado ‘Airoso’ o ‘del Airoso’, hace referencia a una característica propia del valle donde predomina un suelo grijoso, pedregoso, con abundantes canchales y pedrizas que se descuelgan por las laderas desde los crestones cuarcíticos. El término provendría de la palabra Glera (terrenos con mucho cascajo) o Llera. De hecho, en la toponimia berciana, es habitual el uso los términos Llera, Leira, Leiro, Cheirón, La Llerona, etc., asociados en todos los casos a parajes donde se acumulan, por gravedad, piedras sueltas. La abundancia y espectacularidad de los crestones cuarcíticos y pizarrosos del valle Lleiroso ha propiciado que la red hidráulica, que atraviesa el valle en dirección a Las Médulas, se conserve poco inalterada en su tránsito por el mismo, lo que permite ver la traza de los canales y las soluciones técnicas desarrolladas en un magnífico estado de conservación. La superposición de la red de canales, con labores mineras romanas subterráneas y superficiales siguiendo el cortejo filoniano de las menas metálicas, ha dado lugar a un complejo minero e hidráulico de gran valor cultural, que debería ponerse el valor de forma complementaria a la gran mina de Las Médulas.

La red hidráulica, diseñada por los ingenieros romanos para el abastecimiento de agua a la explotación de las Médulas, estaba compuesta, en orden ascendente de cota, por dos canales que circulaban por la red norte o septentrional de los montes Aquilianos, conocidos como canal bajo (de unos 72 km de longitud), y el canal alto (de unos 52 km), que arrancaban del río Oza en la localidad de Peñalba de Santiago.
Desde la red sur o meridional, desarrollados por la margen derecha de la cuenca del río Cabrera, partían seis canales numerados de 0 (el más bajo) al 5 (el más alto).

El canal 0, de 45 km de longitud, captaba directamente del río Cabrera a la altura de la localidad de Odollo; el canal 1, de 95 km de longitud, se iniciaba en el río Cabrera por encima de Encinedo; el canal 2, de 35 km de longitud, recogía sus primeras aguas de la cuenca del arroyo de Valdecorrales; el canal 3 es el más largo, con 143 km de longitud recogía el agua del río Cabrera por debajo del Lago de La Baña; el canal 4, de 81 km de longitud, captaba su primeras aguas del río Eria en Corporales de Cabrera, lo que supone en la práctica un trasvase de agua entre cuencas, desde la del Duero a la del Miño-Sil. Finalmente, el canal 5, de 41 km de longitud y el de mayor altitud de toda la red hidráulica, recogía las aguas del arroyo de La Sierra en la localidad de Odollo, un valle contiguo al del Valdecorrales.

El canal 1 abastecía a las primeras fases de la explotación, por encima de la actual localidad de Las Médulas, finalizando a una cota cercana a la 780 m snm. La cota media de circulación por el Valle Leiroso está en torno a la 850 msnm, manteniendo unas pendientes medias mínimas y constantes del orden del 0,15%, esto es, desciende 15 cm cada 100 metros de longitud, o dicho de otro modo, 1,5 metros cada kilómetro de recorrido. Considerando el ancho de los canales (que oscila entre 1,20 a 1,60 metros), la profundidad media del agua o calado (50 a 60 cm), así como su velocidad, pendiente y la rugosidad de la superficie mojada, se puede hacer un cálculo aproximativo de la capacidad máxima portante del canal, siendo esta del orden de los 400 litros/segundo. Los canales tendrían que disponer de hastiales rebajados que actuaban como aliviaderos para descargar los excesos de agua que podrían deteriorarlo, y también, elementos que permitían el vaciado cada cierta longitud, al objeto de realizar labores de mantenimiento y reparación de averías.

Los tramos más vulnerables a indisponibilidades por desprendimientos, aterramientos, crecidas de agua, etc., precisaban de una vigilancia contínua por parte de personal especializado que, necesariamente, tendría que residir cerca de los lugares con averías frecuentes. Esta circunstancia pudo ser el origen de los primeros asentamientos humanos de la cuenca del río Cabrera, para que posteriormente y a lo largo del transcurso de los años, se consolidaran en los pueblos actuales.

La red de abastecimiento perdió su función de suministro de agua con la finalización de la actividad minera. Posteriormente al abandono algunos tramos de canal se siguieron utilizando y manteniendo para cumplir funciones de regadío, aunque en la mayoría de la ocasiones se utilizaron, con necesarias modificaciones, como caminos o carriles para acceder a las cabeceras de los valles o para comunicar poblaciones vecinas, aprovechando la bondad de sus pendientes. Durante el trayecto por el canal 1 podremos observar, si se está suficientemente atento, una de las pocas inscripciones que hasta el momento se han localizado en los márgenes de los canales. Tallada sobre pizarra con los propios útiles de trabajo, la inscripción dice así:PLACI/INTERCISO/SEVRORV/\\\ITC/SVSICUS, que viene a decir, según la traducción del arqueólogo e historiador Manuel Gómez-Moreno: PLACI, DEL PUEBLO DE LOS SEUROS, CORTÓ ESTE CANAL. Un letrero describe la inscripción, pero su situación no coincide con la ubicación exacta de la misma, con objeto de evitar actos de vandalismo. No es visible con facilidad, sobre todo si la pizarra se encuentra mojada por la escorrentía de la lluvia. El canal 1 presenta otra singularidad técnica que merece la pena reseñar.

En cabecera, el arroyo de Valdecorrales drena con dirección predominante Este, cambiando a dirección SO al encontrarse con un espolón rocoso que produce un meandro cerrado donde el río gira y aumenta su velocidad, favorecida por la fuerte pendiente del cauce. El canal salva el espolón a través de un túnel, observándose por debajo de él otra galería que, en un principio, no se sabe interpretar. Durante las crecidas invernales del arroyo del Valdecorrales, el agua destruía sistemáticamente el canal 1, dejando un tramo importante del canal inservible para el transporte de agua hacía la explotación de Las Médulas. La solución adoptada para evitar este problema fue construir, aguas arriba del canal, un pequeño azud (aproximadamente donde se encuentra la captación de agua para Puente de Domingo Flórez), y una galería de derivación que fuera capaz de recoger los caudales de avenida y derivarlos de nuevo hacia el río, sin destruir el canal. Aprovechando la topografía meandriforme del paraje y la escasa distancia del espolón pizarroso que circunda el río, se practicaron dos túneles cruzados. Uno, permite el paso del canal con la pendiente propia de los canales romanos, y el otro, constituye la galería de transvase, que en fuerte pendiente, se cruza por debajo del canal anterior sin afectarlo.

La instalación de un letrero indicador en la zona permite explicar el funcionamiento de ambos túneles. La zona de confluencia del arroyo de Valdecorrales con el río Cabrera fue un lugar de aprovechamiento industrial en el pasado. Se puede visitar la infraestructura de un antiguo molino, que aprovechaba las aguas finales del Valdecorrales un poco antes de encontrarse con el río Cabrera. También aquí se encontraba la antigua herrería de Llamas de Cabrera, construida en la primera edad media por el monasterio de Montes, y destruida por un incendio en los albores del siglo XX. Desde el lugar señalado como fin de ruta se puede regresar de nuevo a Llamas de Cabrera tras recorrer, en continua pendiente, unos 2,5 km.
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