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Por León en triciclo

Por León en triciclo

OPINIóN IR

03/08/2020 A A
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Por León en triciclo
Desde hace años he defendido la hipótesis de que los alcaldes socialistas tienen que llevarse alguna comisión con la compra de elementos de control y restricción del tráfico, porque su obsesión por peatonalizar, limitar la velocidad y prohibir la circulación de coches nada más que toca el poder no es ni medio normal.

No hace falta que le dé unos cuantos ejemplos porque usted ya conoce muchos lugares donde siempre circuló cómodamente, paseó cuando le apetecía y aparcaba su coche donde y cuando tenía necesidad de ello hasta que un buen día llegó un alcalde con un concejal de tráfico (socialistas) y decidieron poner adoquines, bancos, farolas y bolardos para que por allí no pasaran más coches.

Lo del alcalde de León con el tráfico también es obsesivo. Primero cierra Ordoño II, luego decide pintar el suelo de colorines para gastar 400.000 euros en plena crisis cuando cientos de leoneses tienen que ir cada día a las organizaciones caritativas, después limita la velocidad a 30 –y a 20 en algunos casos– y remata el plan de lo que ellos denominan ‘de movilidad’ con la colocación de unos bolardos entre carriles que además de una trampa para ciclistas y motoristas es la excusa perfecta para salir con el coche bien y terminar en el chapista.

Dos días duró el capricho pagado con dinero público de los leoneses por el que espero alguien pida responsabilidades y quienes sufrieron un percance esos días vayan con sus reclamaciones al ayuntamiento. Porque todavía hay alcaldes y concejales de tráfico –y desgraciadamente el caso de León no es el único en la provincia– que llegan al cargo y se creen que las calles de una ciudad son el patio de su casa de verano donde cogían el triciclo o la bicicleta y se montaban un circuito a su antojo. O algo parecido.

Volviendo a León y a las ocurrencias que vamos conociendo, no sé qué está haciendo el comercio del centro de la capital que no le planta cara a quien se supone debería trabajar en beneficio del que paga impuestos y no convirtiendo la ciudad en un lugar que en vez de atraer repele. Porque detrás de las restricciones vendrán las multas que a más de uno le harán pensar dos veces si le compensa ir de compras al centro de León.
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