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Por hacer que la montaña sí sea para todos

Por hacer que la montaña sí sea para todos

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La silla joëlette y el trabajo de los voluntarios hacen asequible la montaña para todos. Ampliar imagen La silla joëlette y el trabajo de los voluntarios hacen asequible la montaña para todos.
Fulgencio Fernández | 19/02/2020 A A
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Por hacer que la montaña sí sea para todos
Montaña El Club de Montaña Pandetrave ha sido nombrado Socio de Honor por el Grupo Literario y Montañero Cuenta Montes de Petrer, por su labor de hacer accesible la montaña a discapacitados de todo tipo, "por su férrea voluntad de servir"
«La verdad es que nos ha hecho mucha ilusión el nombramiento de Socios de Honor de Cuenta Montes por venir de quien viene, una asociación que nos parece ejemplar y buena idea de ello da el hecho de que este año se han acordado de otro grande de la montaña leonesa, Isidoro Rodríguez Cubillas, al que han dado el Premio Nacional de Literatura de Montaña y al que acompañaremos el día 29 en Petrer... Seremos mucho pues el Ayuntamiento de Sariegos, donde está ubicado nuestro club, ha fletado un autobús para acudir a la gala». Marce Fernández, uno de los fundadores del Club de Montaña Pandetrave agradece así ese nombramiento de Socios de Honor que les ha concedido el Grupo Literario y Montañero Cuenta Montes, que en la argumentación de la distinción lo tienen muy claro: «Por su férrea voluntad de servir». No es la primera vez que ese ejemplar colectivo alicantino de literatura y montaña se acuerda de Pandetrave pues hace unos años le concedió el Premio Nacional de Solidaridad en la Montaña.

Aquel reconocimiento, explica Marce Fernández, sirvió para fortalecer los lazos entre los dos grupos. «Hemos colaborado mucho, pese a la distancia. Ellos se han sumado a nuestra apuesta por el montañismo inclusivo, colaboramos con ellos en la formación de monitores o voluntarios y ya hacen, como nosotros, una salida al mes con personas discapacitadas. Estamos trabajando en un proyecto conjunto para hacer una ruta inclusiva a la cima más alta de África, el Touekal; por eso este nombramiento de Socios de Honor lo entendemos también como una especie de hermanamiento, de otro grupo que se suma a nuestra filosofía de montañismo inclusivo».

Esta apuesta por hacer la montaña accesible y asequible a discapacitados está en el ADN de Pandetrave desde su fundación. «El Club se constituyó en el año 2009 y su finalidad ya era la inclusión, en aquella época más centrada en los discapacitados visuales, con la aportación de la barra direccional, un invento nacido en el propio club del palo de una cortina».

Recuerda Fernández aquellos primeros pasos , en los que se incorporaron a Federación Española de Montaña y Escalada y estaba acompañado de otros pioneros como Luis Cossío o Rubén Ybarra, hasta el cada día más numeroso grupo que sigue trabajando en la actualidad en Pandetrave. Dejaban muy claro en su acta fundacional cuál eran sus objetivos: « Practicamos deportes de montaña y naturaleza, con la peculiaridad de que nuestro propósito principal es dar a conocer estos deportes y facilitar su práctica a personas con discapacidades sensoriales, físicas o intelectuales , facilitando la inclusión de determinadas actividades mediante la implicación de voluntariado especializado, que no hace otra cosa que enaltecer tradicionales valores montañeros como son la solidaridad, el esfuerzo y la superación constante». Con la particularidad añadida de que todos los que colaboran en las actividades lo hacen de manera altruista. Aunque al final de una de las rutas inclusivas de montaña uno de los voluntarios daba la explicación: «¿Cómo que no nos pagan nada? La sonrisa de Isabel lo paga todo». Isabel es una de las niñas que habitualmente hace rutas en una de las sillas jöelette, que tiene parálisis cerebral y nadie puede dudar si la ves al final de una ruta que las palabras del voluntario son absolutamente ciertas.

El paso siguiente a aquellas barras direccionales que permitieron a muchos invidentes «ver» la montaña fueron las sillas especiales jöelette, con unas características especiales para poder hacer rutas por caminos de montaña y angostos, con ruedas especiales y barras que llevan los voluntarios. «En la actualidad disponemos de dos para todas las salidas, una que nos cede la Federación de Castilla y León, y otra del Club, que nos ha entregado hace unos meses la Diputación provincial». Con estas sillas y otras «herramientas de movilidad» el Club Pandetrave realiza «una salida inclusiva al mes y en verano alguna más. No se pueden hacer más, sobre todo en invierno, pues los usuarios de estas sillas se contracturan mucho, sobre todo en invierno, y hay que darles tiempo de recuperación».

Y ahora preparan esa «excursión» hasta Alicante para celebrar el reconocimiento que tanta ilusión les hace «por venir de quien viene», un grupo al que admiran por lo que hace por la difusión de la montaña y que, a su vez, este Club Cuenta Montes les admira a ellos por esa «férrea voluntad» de ejercer la solidaridad en la montaña.
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