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"Por cojones o por razones"

"Por cojones o por razones"

OPINIóN IR

30/07/2020 A A
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"Por cojones o por razones"
Lo de no tomar nunca café me convierte en un blanco fácil para la modorra veraniega. Más si cabe en este julio que, sin Valverde escalando el Alpe d’Huez, he tenido que buscar nuevos métodos para combatirla. Hace solo unos días, cuando Morfeo me estaba ganando la partida a eso de las cuatro de la tarde, fui sobresaltado por un: «Hay que acabar con este bicho por cojones o por razones». Uno de mis paisanos observaba un mapa de los rebrotes y lanzaba esta arenga cargada de una testiculina que mutó ‘ipso facto’ en cafeína contra mi adormilamiento.

Lo cierto es que no le faltaba razón. Cuando un problema se vuelve realmente alarmante siempre reduce las alternativas a dos: sí o no, paras o tiras, cara o cruz... Lo crítico de la situación epidemiológica nos planta ante una nueva disyuntiva sobre cómo alcanzar la obligada solución al Covid-19. Una opción es la siempre deseable ‘por razones’, que alude a los consabidos mantras de higiene de manos, distanciamiento social y uso de mascarillas. Por contra, acabar con la pandemia ‘por cojones’ supone el fracaso de la lógica, algo habitual al tratar con humanos y de manera especial con españoles. En esta segunda vía estarían los escarmientos a base de multas, la vuelta al cierre de algunas actividades por la falta de civismo y todo aquello que se hace más por el miedo a otro confinamiento que por solidaridad con el prójimo.

Nada nuevo. Mientras el mundo continuaba batiendo récords de contagios, aquí nos fuimos relajando a medida que el problema volvía a ser de otros. Un infantilismo al que el coronavirus también ha respondido con un incontestable ‘rebrota, rebrota y en tu cara explota’.

30.000 muertos y tres meses en casa nos deberían haber enseñado que esto no es un cuento de viejas. O comenzamos a aplicar la determinación del ‘por cojones’ y la sensatez del ‘por razones’ o la situación sanitaria y económica tardará en resolverse más de lo que nuestro egoísmo pueda alcanzar a imaginar. Vamos que, siendo todo lo gráfico que puedo con la modorra que me está invadiendo mientras escribo estas líneas, el Covid-19 nos la meterá más profunda que el bastoncillo de una PCR. Y nos dolerá. Nos dolerá mucho.
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