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Populismo a tres euros

Populismo a tres euros

OPINIóN IR

04/10/2021 A A
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Populismo a tres euros
Casi al tiempo que intentaba explicarle a una persona que en esta España nuestra está de moda el populismo barato y que, por desgracia, se ha convertido en costumbre que el que goza de algún cargo público disfrute colgándose medallas gracias a la inversión privada, me encuentro con un vídeo de estos que –por mucho que nos pese a los de letras– demuestran que en ocasiones una imagen vale más que mil palabras. Sin que sirva de precedente.

En menos de un minuto, el alcalde gallego famoso por encender bombillas para suplir la falta de luces aparece desatado inaugurando un almacén de ropa de cuarta, un negocio de esos que llevan por bandera la sostenibilidad y los derechos humanos y no sé cuántas cosas más pero venden productos de usar y tirar fabricados con mano de obra que roza la esclavitud y en industrias altamente contaminantes. Un acto bochornoso, más propio de los reportajes en blanco y negro del NO-DO con sotana y tricornio incluidos.

Por si el ejemplo no fuera suficiente, de esos mismos días tenemos otra inauguración de un almacén de materiales de construcción, decoración y jardinería que como otros muchos viene a participar en el asesinato de la tienda de barrio, el hundimiento del pequeño negocio local que paga sus impuestos aquí y contribuye a la economía de su entorno frente a quienes llegan con un rótulo de multinacional pero bajo una promesa de puestos de trabajo artificial y que generalmente nunca compensa a los que se pierden.

Y como no hay dos sin tres, y gracias a que con un móvil en la mano información no nos falta aunque ocurra en la otra punta de España, a veces no es necesario salir de casa para ver que un tipo o una señora de esos que llenan la boca hablando del comercio local y de los pequeños negocios son capaces de hacer alarde de un populismo chabacano y sin fondo alguno, cortando la cinta de un supermercado que abre sus puertas al tiempo que cierra las de media docena de fruterías, carnicerías, pescaderías o tiendas de ultramarinos, si es que todavía queda alguna resistiendo a los nuevos tiempos.
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