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Póngame un psicotécnico

Póngame un psicotécnico

OPINIóN IR

09/08/2020 A A
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Póngame un psicotécnico
¿El calor les aplana y les deja de capa caída? ¿Necesitan un subidón de ánimo urgentemente? Pidan un psicotécnico y verán qué chute de moral. Si les cuadra que además tengan que renovar el carnet les sale la jugada redonda por menos de cincuenta pavos.

Si disfrutan de la improbable edad de noventa años o más tienen un millón de posibilidades entre un millón de, no viendo un burro a tres pasos, conseguir un añito de prórroga. Por debajo de esa edad, las ventajas son todavía mayores. La que más viene al caso es que se vendrán ustedes muy arriba ante el famoso cuestionario ¿Conduce usted mucho? No. Bien, menos se expone. Sí. Pues mejor, así no pierde facultades. ¿Por dónde conduce? Por ciudad. Perfecto, a menor velocidad (ya saben: León, ciudad 30), menor riesgo. Por carretera. Insuperable, más relajado que va. ¿Que no ve la última fila? No pasa nada, esa es para nota.

Lo que ya es más complicado de encontrar (dentro del competido catálogo de feura, sordidez y degradación) es un negocio cuyos psicoperadores multipropósito retoquen un poco la fotranca esa que les hace parecer fugados de la justicia. Pero una posibilidad hay entre un millón de que vayan a renovar el carnet de camión y el tío quiera tirarse el pisto y les enseñe cómo maneja el Photoshop y les diga que no aparentan su edad (y es cierto, aparentan diez años más, al menos en la foto) pero que aun así va a iluminar un poquito su rostro.

A veces los gabinetes tienen que ampliar la oferta de servicios porque lo dejan tan barato que no cubren gastos. Y van a por la consultoría de medicina general. Les pueden atender si necesitan ustedes quitarse un tapón de cera del oído, por ejemplo. Les meterán en una consulta diminuta, les harán esperar unos minutos tras el diagnóstico y les aparecerán con agua calentada en una Kettle de la sala de juntas y ¡diosito Jesús! Lo siguiente será escuchar al médico bogotano decirles «te lo voy a hacer aquí porque la sala donde lo suelo hacer está ocupada», mientras carga el jeringón.

Queda a su criterio si ese último servicio está adecuadamente prestado. Pero para quitarse las penas sí que son infalibles. Si en Cartagena se quitan las penas con trifásicos, en la meseta lo nuestro es la I+D+I. Por eso, algunos llevamos un tiempo que cuando necesitamos un chispazo de alegría vamos a un gabinete y ordenamos: póngame un psicotécnico.
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