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Pico la Joya: una cumbre modesta entre valles maravillosos

Pico la Joya: una cumbre modesta entre valles maravillosos

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Señalando las Peñas Pintas desde la cumbre. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Señalando las Peñas Pintas desde la cumbre. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 26/06/2020 A A
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Pico la Joya: una cumbre modesta entre valles maravillosos
La ruta de la semana Una ruta circular por valles y montañas de Lois
Lois es una población que se encuentra en el fondo del valle del río Dueñas que vierte sus aguas al Esla: Se trata de un emplazamiento de abolengo que tuvo cátedra de latín y edificios singulares como la casa de los Reyero o la misma iglesia, considerada por todos la catedral de la montaña.

Para conocer la historia de esta localidad conviene leer el libro de Marta Prieto Sarro ‘Lois, la cátedra de la montaña’, una hermosa monografía sobre un territorio de deslumbrante patrimonio natural, monumental y humano. Una rigurosa recuperación de personas e instituciones que hicieron de la montaña leonesa el territorio mejor alfabetizado de España.

Es necesario reseñar que como guía de esta ascensión ha participado Toño, de la localidad, quien ha señalado los topónimos con precisión y aportado detalles importantes de la ruta.

La ruta

Da comienzo la ruta en la catedral de Lois, un edificio impresionante que se encuentra poco después de entrar en la localidad de Lois construida en mármol rosa veteado y  situada en una parte elevada. Siguiendo la calle en dirección Norte  y pasando la iglesia se puede ver la casa del humo y a lo lejos, hacia el Oeste, el pico de la Joya o la Hoya. Se continúa por la misma calle hasta que al final se da un giro hacia la izquierda saliendo de la localidad e internándose en praderas y tierras de labor y viendo el pico casi continuamente. El camino del Valle es un largo recorrido que va continuamente en ascenso por la zona de praderas y llega hasta el arroyo Tras el Castro que vadea directamente, o si hay exceso de caudal se pasa por un puente de madera con excelentes vistas al valle.

Luego sigue un tramo por la zona llamada de Solapeña, pues discurre bajo las peñas cuarcíticas que descienden de los altos de Vioba, alcanzando las cercanías del arroyo del Prado de la Vega, aunque al girar el camino a la izquierda, se enfila un sendero que sube con una fuerte pendiente hacia unas majadas, dejando a la derecha la fuente del Tiñoso, una surgencia de agua fresca muy útil en la época veraniega.

A continuación se vuelve al sendero del Arroyo del Prado de la Vega, cruzando por la vega para continuar una ascensión por diferentes veredas, tratando de seguir por las zonas con menos matorral, las más despejadas que lleguen al alto sin complicaciones. El problema es que las veredas abundan por diferentes recorridos y hay que buscar la más adecuada que no nos lleve a trochas sin salida. Subiendo y subiendo se da vista a Lois y se llega a un lugar desde donde se pueden ver los restos de las construcciones de la mina de cinabrio y la bocamina hoy con desprendimientos inutilizada.

Se continúa progresando en la subida para llegar entre verdes praderas y zonas un poco más rocosas a una collada, desde donde ya se enfila directamente a la cumbre por la roca caliza sin demasiado desnivel y fácil de andar, pues casi no hay que trepar. Al final se llega a la cumbre señalizada con un montón de rocas y con una vista espectacular a las cumbres cercanas: Por la zona del Porma se ve claramente el Susarón, la Peña Forcada, el Valdorria y Polvoredo, el Bodón y Sancenas, el Corral de los Diablos y las peñas del Macizo de Mampodre, el Carbonera, el Pico Lázaro, el Recacabiello, la Trapa, Pandián, Pico de la Collada y la cresta de Anciles, Pico Castaño, Llerenes y las Peñas Pintas. Todo un entorno de lo más espectacular en una cumbre modesta como la de la Hoya o la Joya.

Descendiendo hacia el sureste, casi en la cumbre, se encuentra una dolina que es posible dé nombre a la cima y si se desciende se encuentran, ya bastante abajo, bajo el pico de la Toya, otras dolinas por las que se filtra el agua de la lluvia y la nieve.

La bajada puede hacerse directamente hacia el Sur o seguir al sureste en dirección Reyero y luego volver entre las dolinas hacia el Norte por trochas de ganado hasta llegar a la cresta que baja del pico y en la collada que une esta cresta con las peñas del Jaido, descender, bien por las praderas o por el hayedo, bastante empinado y si ha llovido poco antes, puede estar resbaladizo, por lo que hay que bajar con cuidado.

Al final se llega a un soto desde donde se ve muy bien el pico y desde allí sale un camino que desciende por el hayedo un buen tramo hasta cruzar el arroyo Prado de Vega más abajo y poco después enlazar con otro camino más ancho que se sigue hacia la derecha y lleva a los prados que hay en la parte baja de la localidad de Lois, llegando al cartel de entrada para seguir hasta la iglesia donde finaliza la ruta.
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