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Pequeños, peludos, suaves y de raza zamorano-leonesa

Pequeños, peludos, suaves y de raza zamorano-leonesa

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El Auditorio del Castillo de Valencia de Don Juan repleto de espectadores que se acercaron a ver los garañones. | T.G. Ampliar imagen El Auditorio del Castillo de Valencia de Don Juan repleto de espectadores que se acercaron a ver los garañones. | T.G.
T.G. | 23/02/2020 A A
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Pequeños, peludos, suaves y de raza zamorano-leonesa
Sur de León Casi una treintena de burros garañones se dieron cita este sábado en la Feria de Febrero en un acto multitudinario en el que se premiaron a los mejores ejemplares
Lluna (Luna en leonés) es el nombre de una burra de Matadeón de los Oteros. Pero no es la única. Junto a ella viven Bonita, Junia, Castaña, Mencía y Tinta, entro otros ejemplares. Julio y César Sandoval, dos hermanos de la citada localidad, son quienes se encargan de sus cuidados, de dar mimo a una raza en peligro de extinción que se niegan a dejar desaparecer. Lluna volvió este sábado a casa con el orgullo de haber sido una de las mejores cabezas de los casi 30 ejemplares que se dieron cita en las inmediaciones del Castillo de Valencia de Don Juan en un acto con el que el Ayuntamiento ha querido volver a los orígenes de la Feria de Febrero que allá por 1920 nació como escaparate de estos animales.

El Auditorio del Castillo se quedó pequeño porque todos querían conocer de cerca a un animal que mal merecida tiene una fama que le ha llevado a calificar de burro a aquel que sea bruto e incivil. Más honor les hizo Juan Ramón Jiménez con aquello de que «Platero es pequeño, peludo suave; tan blando por fuera que se diría de algodón». Negros, peludos, robustos, de pata larga. Así son los ejemplares que ayer llegaron a Valencia de Don Juan, «al lugar del que nunca se debieron ir» según incidió Javier Revilla, concejal del Ayuntamiento coyantino, quien además hizo hincapié en la necesidad de que las administraciones leonesas apuesten por este animal como lo han hecho en la vecina provincia de Zamora donde actualmente se crían la mayor parte de los burros de raza zamorano-leonesa, una de las únicas tres razas de este animal en España. Conocido como garañón en la Vega del Esla, estos asnos tuvieron hace un siglo en el sur de León el epicentro de su lugar de cría. Tanto fue así que incluso en 1926 un ejemplar de Algadefe se impuso en el Concurso Nacional de Ganados y el propio rey Alfonso XIII destacó las cualidades de esta raza, tal y como recordaron ayer. Echando mano de la memoria y de la documentación, Revilla explicó que durante la II República los mejores garañones de la Feria de Valencia de Don Juan fueron adquiridos por el Gobierno. A su estudio contribuyeron veterinarios coyantinos como Maximiliano González, coyantino nacido en Valencia y veterinario en Matanza de los Oteros. Ensalzó las cualidades del garañón leonés y lo vinculó con el prestigio ‘Poitou’ francés.

Con el Concurso-Exposición de este sábado el Consistorio, con la colaboración de Aszal, la asociación de criadores de esta raza de asnos, pretende ponerles en valor y contribuir a su futuro. «El zamorano-leonés es el menos conocido y la culpa es nuestra y hay que ponerlo en valor, ya que se trata de una joya natural autóctona de nuestra tierra, de nuestra comarca», incidió Revilla.

Premiados

Lluna fue la mejor burra adulta de la cita. Pero en ella también destacó Santa Croya como la mejor burra con cría, propiedad de Miguel Ángel Lorenzana de Valdesogo de Abajo, quien a su vez obtuvo otro premio con Dulce, la mejor burra joven. El ejemplar Ramiro fue galardonado con el premio al mejor garañón, propiedad de Jesús Sierra Mieres, de Pobladura del Bernesga.

En la entrega de premios, además del alcalde de la localidad, Juan Pablo Regadera, y del concejal de Ferias, Javier Revilla Casado, estuvieron presentes los diputados provinciales Marcelo Alonso Pérez y Avelina Vidal García, que quisieron mostrar su apoyo a esta iniciativa del Consistorio coyantino.

Tras el ‘desfile’ de burros junto al Castillo muchos siguieron acercándose para verlos antes de que volviesen a casa como hizo Lluna. Regresó a Matadeón junto a los suyos, junto a quienes contribuyen con su cría a que la raza zamorano-leonesa siga siendo valedora de su segunda procedencia, la de León.
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