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Pelo por las calles

Pelo por las calles

OPINIóN IR

14/08/2022 A A
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Pelo por las calles
Dirán que exagero si afirmo que hay una avalancha de pelo por las calles. Que el pelo ha llegado a la vía pública para anidar entre toda la porquería que ya venían exhibiendo nuestras aceras. Pelo como una mala hierba, que con un poco de humedad crece. Pelo que sobre el pavimento se reproduce, sin siquiera sustrato porque no necesita alimento, solo aire. Y aun es posible que sin aire proliferase. Pelo que sale de las alcantarillas empujando la tapa de hierro de las arquetas como si pesasen lo que una pluma. Pelo como el pelo que dicen que les crece a los muertos, imparable. Pelo y pelo. Había un chaval que se apellidaba Lopelo, y un grupo que se llamaba Uncle Tupelo, hasta ese extremo llega el pelo. Pelo colgando de las terrazas de los edificios setenteros con gigantes jardineras para delirio de arquitectos sonados adoradores de Dalí. Pelo del desagüe del lavavajillas y de los grifos. ¡Cierren la llave de paso! ¡Jumanji! Pelo que corta y que les puede seccionar un miembro si se descuidan. Pelo asesino, mutilador. Pelo en la ducha, pelo en el baño, pelo en el cepillo y ahora pelo por las calles. Hay charcos de pelo como los que preparaban las peluquerías de París en aquel barrio con vecindario mayormente negro. Pelo quizá de los melenorros omnipresentes, algunos aromatizados a toalla de ducha en Luanco el día de poner lavadoras. Espero que esos no en el bocadillo de jamón que también lleva sus pelitos. Pelo perdido y desaprovechado que podría servir para hacer pelucas y ahorrarles a las donantes unos palmos de trabajo. Hay tanto pelo por todos los lados que una rosquilla de pelo se ha formado en los ejes de las ruedas del carrito que empujo a diario. Miedo me da que un día lo frene en seco. Tendría que llamar al servicio técnico y dudo que tengan carrito de cortesía que prestarme. El matojo enredado era de pelo parásito con reflejos cobrizos, nada que ver con el molón pelo Tina Turner de un amiga mía. Pelo en la oreja que en la peluquería de la Avenida de Roma donde entré a hacerme un retoquillo el otro día sufrió un ¡tras! a traición porque (me advirtieron al protestar) no hay piedad para esos o en nariz o ceja, que también hubiesen caído bajo el poder del filo sin expone ni solicita autorización.

¡Qué asco de pelos, con lo bien que arden!

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