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Patrimonio Industrial Mundial: cuenca minera de Sabero

Patrimonio Industrial Mundial: cuenca minera de Sabero

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El patrimonio industrial del que hace gala Sabero es impresionante en torno a las minas, tan importantes en la provincia. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen El patrimonio industrial del que hace gala Sabero es impresionante en torno a las minas, tan importantes en la provincia. | MAURICIO PEÑA
Javier Revilla | 10/07/2017 A A
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Patrimonio Industrial Mundial: cuenca minera de Sabero
Patrimonio refrescante Una visita es imprescindible. Su estancia le permitirá gozar de un conjunto industrial o las peculiares viviendas de los ingenieros con su curiosa arquitectura, el cine-casino, las bocaminas...
No, que yo sepa la Unesco no ha declarado Patrimonio de la Humanidad (World Heritage) a Sabero, pero sin duda es porque no lo conocen. Estoy seguro de que sí tendría tal reconocimiento, de conservarse, la Fábrica de Hierro de Alais (Francia) que fue el modelo usado para construir la Ferrería de San Blas en Sabero; pero de la siderurgia francesa no queda nada, y, en España, el reconocimiento a estos monumentos industriales es todavía muy reciente y cuenta con pocos recursos…

A todas luces, el conjunto patrimonial que tiene la cuenca minera de Sabero es, impresionante, no cabe otro calificativo. No debo yo describirles el patrimonio natural, pues carezco de conocimientos para ello, pero a la vista están los maravillosos paisajes que pueden disfrutarse durante todo el año. Me centraré en enumerarles el magnífico patrimonio industrial que atesora el valle y sus inmediaciones, el cual merece varias visitas.

Yendo de lo más reciente a lo más arcaico, comenzaré destacando aspectos relacionados con la minería del carbón, explotación que se mantuvo en el Valle de Sabero hasta la década de 1990. De aquella actividad sobresalen instalaciones tan espectaculares como los castilletes de los pozos La Herrera II en Sotillos de Sabero o el más antiguo de La Herrera I en Olleros de Sabero; así como los lavaderos y hornos de Vegamediana, actualmente una agrupación fantasmagórica tras su abandono, pero con un potencial extraordinariamente atrayente.

Magnífico sería poder visitar todo ese conjunto minero recuperando los 6 km del ferrocarril de vía estrecha que funcionó desde 1900 para sacar el mineral hasta Cistierna, enlazando allí con el tren Hullero de La Robla. De momento, hoy ya algunas de sus viejas locomotoras de vapor pueden verse en Sabero, concretamente en el entorno del Museo de la Minería y la Siderurgia de Castilla y León (MSM), al cual nos vamos.

El MSM abrió sus puertas el 2 de julio de 2008 y desde entonces ha supuesto la revitalización –al menos moral– de una comarca sumida en la crisis derivada del cierre de las explotaciones mineras. Este museo cuenta con una excelente gestión, llevada a cabo por su director Roberto Fernández y su entusiasta equipo, lo cual debe destacarse pues no siempre se encuentran proyectos de este tipo acompañados de un personal tan implicado y volcado en el desarrollo de actividades como es el caso. En cualquier época del año podremos no sólo visitar la colección permanente del museo, sino que lo podremos acompañar de eventos y exposiciones del mayor nivel.

Es difícil describir la impresionante arquitectura que acoge actualmente al MSM, pues todo adjetivo se queda corto. Alguien acertadamente le puso el nombre de «la catedral del hierro» por sus dimensiones y su estilo neogótico. Estamos en la nave de forja y laminación de la antigua Ferrería de San Blas, fábrica siderúrgica establecida en Sabero a mediados del siglo XIX y que supuso un hito en la revolución industrial española.

Como nos explicarán en la visita las guías o los paneles–, en las inmediaciones podemos ver todavía los restos de los altos hornos al cok donde se fundía el mineral de hierro extraído de la cercana mina ‘La Imponderable’, en Alejico, hasta la que también podremos ir por una ruta senderista señalizada. La de Sabero fue la primera siderurgia en España que empleó carbón de cok como combustible en sus altos hornos, a pesar de lo cual fracasó pronto y apenas estuvo activa entre los años 1847 y 1866.

A pesar del cese de la producción de hierro fundido, forjado y laminado en Sabero desde hace 155 años, la fortuna hizo que buena parte de las instalaciones industriales se conservasen reutilizadas. Decía al principio que la Ferrería se copió de otra preexistente en Francia, de la cual nada queda hoy día. En Sabero sin embargo es extraordinario todo lo que podemos contemplar actualmente de una fábrica siderúrgica de la Primera Revolución Industrial, un conjunto monumental con más de siglo y medio único en el mundo.

Pues no sólo es la espectacular lonja de forja y laminación que alberga actualmente el Museo. Están también los restos del puente de carga de un alto horno –conocidos como ‘el huevo’–. Se conserva además la casa de las ‘máquinas soplantes’. Y subsiste el edificio de dirección, donde la empresa tenía sus oficinas y vivían los empleados de más alto rango…

Hay más edificios de mediados del siglo XIX originarios de la ferrería o vinculados a ella, lo cual es una verdadera excepción y por tanto gozan de un incalculable valor. Para no extenderme mencionaré finalmente a los llamados ‘cuarteles viejos’, un bello grupo de viviendas obreras destinadas en origen a los maestros de la ferrería, destacando por su balconada corrida y orientada al sol formando una L.

Por lo tanto, para quien sepa apreciar y valorar el Patrimonio Industrial (con mayúsculas), una visita a Sabero es imprescindible, viva donde viva. Su estancia le permitirá gozar del conjunto ya descrito, al que puede sumar otros edificios relacionados con la minería del carbón que fue la que tomó el testigo a la siderurgia; ahí están las peculiares viviendas de los ingenieros de Hulleras de Sabero y Anexas –con su curiosa arquitectura regionalista vasca–, el cine-casino, las viviendas mineras, las bocaminas… Sabero ofrece toda una experiencia cultural en las faldas de la Cordillera Cantábrica. No dejen de ir, vayan…, o vuelvan... Y presuman de ello.
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